lunes, 7 de mayo de 2012

Respeto

Veo cómo todo aquello que relacionamos con la palabra respeto converge en el concepto de otorgar a algo el carácter de “único” y, por lo tanto, formando parte de una diversidad que le da, a su vez y como en un bucle infinito, todavía más unicidad.

Y es que respetar no es otra cosa que tener la consciencia, y actuar en consecuencia, de que cada cosa y cada cual tienen su razón de ser, al margen de lo que decidamos o quisiéramos que fueran para cada uno de nosotros.

Es por eso que, la evidente dificultad que tienen las personas por contener la necesidad de decidir el destino de otras personas y, en general, de todo aquello que esté a su alcance, es realmente un problema, ya que, dar por supuesto que algo o alguien está fuera de lugar cuando no está donde queremos que esté, es una de las manifestaciones más irritantes de la falta de respeto con la que cada uno puede regalarse diariamente.

Referido a las relaciones interpersonales, cabe añadir a esta definición que el respeto consiste en considerar que una persona siempre tiene un motivo poderoso que ha determinado, en un momento dado, cualquiera de sus actuaciones. Que no es otra cosa que la extensión de que cualquier hecho tiene su propia razón de ser, al margen de nuestras propias conveniencias respecto de su existencia.

Aplicar este concepto altera de manera significativa multitud de juicios de valor y calificaciones que normalmente se emiten y se dejan caer despreocupadamente sobre la identidad de las propias personas, para pasar a juzgar tan sólo sus respuestas en términos de conveniencia personal, del equipo, de la organización o de la sociedad.

En el día a día de las organizaciones muchos vagos, irresponsables, desmotivados, lentos, enrocados, etc., dejarían automáticamente de serlo si se musculase mínimamente, en su cultura organizativa, la capacidad de respetar a las personas, dejando de adjetivarlas en función de sus actitudes y respuestas por parte de otras personas que, ignorando las circunstancias de cada uno, suelen tomarse a sí mismas y a sus propias motivaciones como el referente de lo que ha de interpretarse como lo normal y adecuado.

Es evidente que, hoy por hoy, el respeto por las personas, tal y como lo tratamos aquí, no es conditio sine qua non para ejercer el liderazgo, sino tan sólo un rasgo aislado que presentan algunos [pocos]  y que, además, tiene muchas posibilidades de ser interpretado como una debilidad.

Es por eso que cabe preguntarse cómo sería la vida en nuestras organizaciones, cómo funcionarían nuestros equipos, cuál sería la calidad de nuestras relaciones interpersonales, cómo se reflejaría todo en la productividad, si ese concepto tan reclamado por todos y cacareado a los cuatro vientos como lo es el respeto, fuera realmente un valor impulsado indiscutiblemente desde el liderazgo. O quizás no... y sólo se trata de una pregunta tonta…



20 comentarios:

  1. Una pregunta más que respetable. Excelente reflexión

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  2. Me quedo con la idea de que la falta de respeto hacia los demás nace de nuestra propia ignorancia sobre el prójimo, sus circunstancias y su trayectoria. Curiosa paradoja... somos incapaces de ignorar lo que ignoramos y adentrarnos para explorar. Seguramente, de hacerlo, callaríamos sabiamente más a menudo. Gracias por el apunte, Manel.

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    1. A más conocemos de alguien más difícil resulta juzgar sus actuaciones, será por eso que sacar juicios rápidos [o no] de las personas sea propio de ignorantes. Gracias Anna por pasarte por aquí [se la echaba de menos...;)]

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  3. Ando leyendo ahora "El respeto", de nuestro querido Richard Sennett, ya escribiré algunas cosas en el blog. No cabe duda de que es palabra poderosa y con muchos matices. Creo que permite indagar sobre actitudes y creencias dentro del paradigma actual de gestión, ¿no?

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    1. Poderosa, si,... debe ser la fuente principal de la que bebe el liderazgo que se requiere ahora. A ver que reflexiones no regalas maceradas con Sennett...seguro que las aprovecharemos. Un abrazo,

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  4. Cuando los que mandan pierden el respeto, los que obedecen pierden la verguenza....

    Creo que el respeto es el pilar de los valores que sustentan un liderazgo sano.

    Decía Rousseau, "Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas".

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    1. Subscribo al 100% el comentario Paulino, nada que añadir...

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  5. “Respetar no es otra cosa que tener la consciencia” Muy interesante esta relación del no-respeto con el desconocimiento, que suele traducirse en rechazo, y en cuya base está, suele estar, el miedo. La sociedad del exceso nos ha llevado a la insolidaria rutina de lo propio y lo inmediato, a esa falta de respeto que dices. En una escala de valores impostada, tendemos a rechazar lo que nos aleja de los requisitos de perfección esterotipados. Y todo eso desde un foco cada vez más estrecho en el que negando la identidad de los demás negamos la propia, aunque pensemos lo contrario.

    Como sabes, está en el centro del proyecto en el que trabajamos desde hace tiempo. Este desconocimiento que está en la explicación del miedo y el rechazo a las diferencias. Esperemos que, tal como están las cosas, la in-capacidad social encuentre su punto de inflexión hacia la diversidad. Y sería más fácil si fuera impulsado desde el liderazgo. Creo que tenéis mucho por hacer los que trabajáis en eso.

    Me gusta mucho esta reflexión, nos viene muy bien para incluirla en el análisis. Gracias Manel!

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    1. Sí, el miedo siempre está detrás de todo, de hecho ese miedo es el que nos hermana con los hombres y mujeres que hemos sido a lo largo de toda la historia de la humanidad. El miedo que erige fantasmas y busca simplificarlo todo a la categoría de estereotipos que nos permitan adquirir un conocimiento superficial de la vida para poder vivirla anestesiados en aquella mentira en la que prefiramos instalarnos.

      Celebro que esta reflexión te sea útil, seguro que lo es porque la has fundido con material de tu propio acerbo… Muchas gracias Isabel.

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  6. Interesante reflexión, el respeto como valor impulsado desde el liderazgo. Gracias por compartirla

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    1. De nada! Gracias a tí por comentar!! Un abrazo.

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  7. Una de mis creencias es que la gente no respeta a los otros porque no es capaz de respetarse a si mismo, a respetarse se aprende desde pequeñitos, respetar los espacios, los tiempos, las creencias de los otros .... caminar con respeto por este increible planeta, ese es nuestro aprendizaje ....

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    1. Es una verdad como un templo que la falta de respeto por uno mismo es lo que se refleja constantemente en los demás...

      Si la vida te ama tanto como tu a Ella, Juana, esa va a ser una relación larga y duradera y una historia bonita de contar :)

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  8. El respeto, la apertura a la diferencia. Nos contradecimos exigiéndolo, porque lo creemos un derecho, pero no lo vemos como –también- un deber (de tolerancia, de convivencia, de compartir, etc.)

    El poder de las estructuras rígidas, físicas y mentales: Son muchos años de mantener determinados conceptos como normales, excluyendo a todo lo que esté fuera del círculo. Interiorizar rupturas, cambios y avances es un proceso muy lento y difícil de conseguir, pero posible.

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    1. Tal cual, sólo hemos de muscular la autoconsciencia, todo un ejercicio de honestidad y todo un reto. Tal y como indicas se trata de reprimir antiguos resortes con conceptos potentes en los que realmente creamos.
      Gracias Tamara,

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  9. ¡RESPETO!

    Con MAYÚSCULAS, porque soy consciente, como todos los que aquí comentáis, de su grandeza.
    Con signos de admiración, porque, quizá, sea así como tendría que ir acompañado siempre. Con una dosis de admiración por el ser "único" (y valioso, por tanto) al que se lo debemos, ya se trate de uno mismo o de alguien más allá de nuestra piel.

    Me ha movido mucho la reflexión y los recuerdos a los que me ha llevado esta entrada tuya. En no pocas ocasiones, me he sentido percibida como alguien débil o carente de criterio por el mero hecho de considerar a otros en sus opiniones, actuaciones, emociones, decisiones ... Y, como todos, sé el tiempo que tarda en curar la herida infringida por la falta de respeto. Como todos, tengo las cicatrices.

    Por eso, me apunto a este gimnasio. "Muscular la autoconsciencia" será la primera parte. Para completar el entrenamiento, fundamental algo de aeróbico: "actuar en consecuencia".
    Personas en plena forma. Unicos y respetados en la diversidad.

    Una de las acepciones que me he encontrado decía: respetar es conservar algo sin dañarlo. Conservar esa "unicidad" sin dañarla.

    Volveré a pasarme por este sitio único.

    Tontamente, con todos los respetos, por si hay más preguntas.

    Un respetuoso petó.

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    1. Duele imaginar este tipo de heridas a alguien que, como tú, mima tanto la relación y eleva la singularidad de cada un@. Al final uno llega a la conclusión de que la máxima aquella que dice que “dios hizo al hombre como a sí mismo” es un pasarle a ese “dios” todas las culpas de esa irrefrenable ambición humana de transformarlo todo a imagen de uno mismo y considerarlo, de ese modo, digno de existir. Una ambición que, las más de las veces, emerge sin objetivo y totalmente inconsciente de provocar la desaparición de aquello contra lo que arremete…Ya sabes, me refiero a ese punto, a veces imperceptible, de sadismo inútil y escalofriante que se encuentra en cada persona y que aparece en el momento más insospechado. Sí, la autoconsciencia y la autocrítica es necesaria…el "¡RESPETO!" es considerado todavía más un derecho que un deber.

      Mila muxua, Marta.

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  10. Cuando no se entiende que opinar de manera diferente no es una falta de respeto no hay nada que hacer. No hace mucho me han hecho sentir como el niño de la foto, "Debo ser buena!" Pero ¿Qué pasa si eso va en contra de tus valores?, acaso debemos dejar de pensar por nosotros mismos.
    Esta entrada me ha ayudado mucho a gestionar mi tormenta.
    Moltes gràcies.

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  11. El respeto para una misma y, por ende, para los propios valores es fundamental para sentirse digna y orgullosa, cualidades suficientes para poder descansar cada noche. Uno ha de anteponer eso por delante de todo si no quiere diluirse en la nada.

    Ez horregatik, Aití. Ya ves, contento de verte por aquí...:)

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