sábado, 13 de junio de 2009

Libros y poco más…



Y es como si mi padre hubiera colocado a toda la familia en una honda y, en un momento dado, se hubiera roto el saquito que nos contenía y, desde entonces, nos viéramos sometidos a un vertiginoso viaje del que sospechamos el inicio pero ignoramos totalmente cuál va a ser su final...

Ésta es la sensación que me invade al contemplar retrospectivamente mi vida, encabezada por vivir unos pocos meses en el lugar donde nací y adornada con una variación sin fin de ubicaciones geográficas, de calles que han sido las mías y de camas en las que me he desenvuelto, básicamente en sueños.

Instalado de por vida en el cambio, he desarrollado una capacidad asombrosa para adaptarme, para establecer vínculos emocionales y para olvidarme.

Observador estuporoso de mi propio vuelo y acuciado por la incertidumbre del lugar donde impactaré definitivamente, he intentado recordar quien he sido y dónde me encuentro aferrándome a aquellos objetos [libros y poco más...] que puedo llevar conmigo. Con las personas, dicho sea de paso, aunque lo he intentado, no me ha servido tanto ya que, normalmente, pertenecen a algún lugar y, en el caso de que no sea así, han sido lanzad@s en direcciones divergentes o contrapuestas...

No falta quien ve en mi apego a ciertos objetos [libros y poco más...] un ánimo coleccionista, estéril e inútil, pero, para mí, son el indicador de mi trayectoria, de los escenarios por los que he pasado y una pista más de en quién puedo haberme convertido.

Que ¿porqué escribo esto? Porque le estoy dando vueltas a un proyecto de gestión del cambio y porque me estoy mudando por penúltima vez...
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En esta fotografía, estrenando mi nuevo espacio de trabajo...

10 comentarios:

  1. Buen aterrizaje, compañero. Se ve acogedor...

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  2. Ángel González:

    Hay tres momentos graves, más el cuarto

    Hay tres momentos graves en la vida de un hombre,
    a saber:
    cuando nace,
    y cuando pierde el uso de sus seres queridos.

    Luego transcurre el tiempo,
    y el olvido acontece,
    y ya como si nada,
    como si casi nada,
    nos sentimos vivir en un lugar extraño.

    El cuarto es conocido;
    lo que pasa es que casi no tiene muebles.

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  3. Siempre permanecen algunas constantes ¿verdad? Yo creo que hasta podría reconocer algunos de esos libros que tienes detrás. Son esas constantes las que nos hacen evidente el cambio.

    Lo ed las web 2.0 nos viene al pelo ¿no? Y, bueno, siempre hay quien lo lleva peor.

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  4. Algunos somos esquejes permanentes, intentando enraizar donde la vida nos ubica. Al hilo del poema de Arati, vas descubriendo que cuánto más te aferras a las cosas y a las personas, en más efímeras se convierten. Que tu llevas un paso y que la vida que discurre a tu alrededor, otro. Y te acaba dando miedo almacenar casi nada, dispuesto a evolucionar ligero de equipaje y a recomenzar cada etapa con cierta levedad. Ahora ni siquiera atesoro libros. Por suerte, tenemos un valioso legado: la memoria.

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  5. Que bella prosa amigo, intensa y emotiva como siempre.
    Y Anna lo complementa muy bien.

    Creo que la edad nos va separando de lo material y comenzamos a apreciar lo que nos vamos a llevar en el viaje final. Yo ya no los libros, mientras resista la memoria...
    Alberto

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  6. Por cierto amigo manel, veo en tu foto,hacia el fondo, un órgano y una partitura. te cuento que comencé a ser organista a los 16 años y seguí estudiando hasta graduarme de arquitecto, así que compartimos ese don de la vida: la música..!
    AL

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  7. Caballero,

    Le habla uno que ya dejo los libros atras hace tres mudanzas...aunque claro, con continentes de por medio. Lo interesante de las mudanzas es la decision sobre lo que uno quiere llevarse a la nueva casa o vida o lo que sea. La inercia lastra, el vacio libera, aunque uno no deja de cargar con la coctelera o con aquel mazo de Tarot, o con... ponga ud. lo que cree que le va hacer buena compañia.

    En 2001, Michael Landy catalogo y exhibio en una Galeria todas sus posesiones: zapatos, botellas, muebles, discos, camisas, todo. conto 7,227 cosas y las puso en una instalacion con una etiqueta en cada cosa. Como parte de la cosa, las destruyo una a una en una especie de cadena de detruccion. La BBC produjo un documental ad hoc.

    Verlo y meditarlo es el mejor consejo que puedo darle.

    http://www.bbc.co.uk/bbcfour/documentaries/features/feature_micheal_landy.shtml

    Salut! y buen comienzo!

    Surman

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  8. @Gracias Alfonso

    @Arati Prometo no llevarme nada de nada cuando esté en el cuarto momento…

    @Cierto, constantes como algunos libros y alguna barra de las de verdad! Ya sabe…

    @Anna, Facility Manager. De acuerdo, pienso hacer una pira con la documentación …

    @Caballero del Sur, Gracias, evidentemente que me acordé de Vd al escribir el post…por cierto, no puedo abrir el enlace

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  9. @Surman, por cierto me llevo un mazo Visconti que custodio, una coctelera, el vaso mezclador y una copa de las de "antes" para mis artesanías particulares... ;-)

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