Tres variables intervienen en que este post sea fuera de lo esperable:> La primera es que, ayer, durante un momento, las nubes dejaron entrever una sugerente luna llena.
> La segunda es que estoy rodeado de un ambiente vacacional que invita a transgredir los parámetros habituales.
> La tercera se debe a un post en el que se aconseja salirse, de vez en cuando, de la temática habitual del blog.
Así pues romperé momentáneamente las barreras del espacio-tiempo y estableceré un vínculo con mi alter ego lanzando al aire una singularidad de mi ciudad, cual tenebrosa saeta, en esta folclórica época del año.
Creo que fue Montalbán quien dijo que una ciudad, para ser considerada como tal, tenía que cumplir con tres rasgos distintivos: un buen servicio de taxi, jazz y novela negra con marca de identidad. Yo añadiría a estos rasgos el hecho de tener a su propio vampiro, y Barcelona, cumple con todos estos requisitos para ser considerada una gran ciudad según el canon anterior.
Este es el caso de Enriqueta Martí, la vampira de la calle Poniente, que conmocionó a los barceloneses con su original manera de gestionar los recursos infantiles de la ciudad, en los tiempos de la Semana Trágica (1912). Lo más curioso de este personaje es que, aparte de ser una psicokiller comme il faut, se especuló mucho sobre su adicción al Bloody Mary versión original.

Enriqueta vuelve a estar de moda de la mano de tres novelas que, consecutivamente han aportado diferentes aproximaciones a tan pintoresco personaje:
> El misterio de la calle poniente de Fernando Gómez: donde se exponen en clave de ficción los hechos en boca de los personajes que tuvieron algún contacto con ella. Se añade a la lectura de esta novela el placer de la visión costumbrista de una Barcelona, en color sepia, siempre atractiva para l@s amantes de la ciudad.
> La mala mujer de Marc Pastor: en la que nos muestra la cara más oscura de la ciudad de la mano de dos inspectores de policía que nada tienen que envidiar al mitológico Callahan. Toda la obra está adobada con diálogos entre los inspectores que combinan la dureza profesional con una cultura exquisita respecto a las principales obras del género fantástico y de terror.
> El cielo bajo los pies de Elsa Plaza: que plantea una aproximación diferente consistente, en palabras de la autora: en trazar esta historia desde el punto de vista de las mujeres, punto de vista que fue sistemáticamente obviado.... poner el acento en el sensacionalismo y la misoginia que destilaba la prensa de entonces... rendir homenaje a esa cultura popular y paralela que entonces surgía en forma de movimientos sociales: feminismo, esperantismo, vegetarianismo, sindicalismo, anarquismo, socialismo ... movimientos que intentaron poner remedio a esta situación.
Ahí queda esto...no será por lecturas...además, de aquí a poco seguro que sale una película...
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La luna que aparece en la fotografía superior, es la de ayer. Quizás esté un poco movida pero no deja de ser inquietante... a su izquierda se erige el bosque de robles y encinas del post anterior...
> El misterio de la calle poniente de Fernando Gómez: donde se exponen en clave de ficción los hechos en boca de los personajes que tuvieron algún contacto con ella. Se añade a la lectura de esta novela el placer de la visión costumbrista de una Barcelona, en color sepia, siempre atractiva para l@s amantes de la ciudad.
> La mala mujer de Marc Pastor: en la que nos muestra la cara más oscura de la ciudad de la mano de dos inspectores de policía que nada tienen que envidiar al mitológico Callahan. Toda la obra está adobada con diálogos entre los inspectores que combinan la dureza profesional con una cultura exquisita respecto a las principales obras del género fantástico y de terror.
> El cielo bajo los pies de Elsa Plaza: que plantea una aproximación diferente consistente, en palabras de la autora: en trazar esta historia desde el punto de vista de las mujeres, punto de vista que fue sistemáticamente obviado.... poner el acento en el sensacionalismo y la misoginia que destilaba la prensa de entonces... rendir homenaje a esa cultura popular y paralela que entonces surgía en forma de movimientos sociales: feminismo, esperantismo, vegetarianismo, sindicalismo, anarquismo, socialismo ... movimientos que intentaron poner remedio a esta situación.
Ahí queda esto...no será por lecturas...además, de aquí a poco seguro que sale una película...
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La luna que aparece en la fotografía superior, es la de ayer. Quizás esté un poco movida pero no deja de ser inquietante... a su izquierda se erige el bosque de robles y encinas del post anterior...




