jueves, 16 de junio de 2022

Teoría de la suma

Parto de la base de que, a estas alturas, sabemos que todo, completamente todo, está interrelacionado y que es prácticamente imposible que cualquier cambio, en cualquier cosa, el más mínimo, no suponga un cambio en el resto, aunque sea imperceptible, pero cambio, al fin y al cabo.

No es nada nuevo, de todas y todos es conocido aquel proverbio chino que dice que “el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, un dicho conectado a la quizás no tan conocida teoría del caos de Lorenz que expresa que cualquier pequeña alteración de las variables que conforman un sistema, repercuten en todo el sistema de manera impredecible.

Todo está interrelacionado y cada gesto, elemento, ser o cosa es consecuencia de algo y, en algún momento, causa de algo más y así, sucesivamente, se construye el universo dinámico en el que vivimos.

Nosotros también somos consecuencia de una coyuntura y causa de múltiples cosas a lo largo de nuestra vida, recientemente, Flavia Company, nos ofrece una poderosa herramienta para comprobar el efecto de nuestra existencia en todo lo que nos rodea, la llama Teoría de las Resta porque consiste en observar nuestro entorno una vez hecha la resta de nosotros.

¿Qué cómo restarnos?, la autora nos indica el camino para hacerlo, se trata de “imaginar lo que vemos pero como si nosotros no existiéramos. Cómo si nuestros ojos y nuestro cuerpo y nuestra historia no estuvieran… se trata de despojar a la realidad de nuestra presencia”, entonces podremos hacernos una idea de lo que supone nuestra “entrada en escena”.

No hay ninguna duda, cualquier cambio en nuestro entorno hace mella en nosotros como nosotros alteramos inevitablemente nuestro entorno y, en esta sencilla conclusión, se halla, una clave importante para aquellas personas decididas a impulsar valores que se traduzcan en un cambio en los comportamientos de las personas de su equipo de trabajo: si pretendes impulsar el cambio, empieza por cambiar tu primero, como dijo Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver

Algunas personas consideran esta premisa insuficiente, poca cosa, con cierto aroma naíf, la propia referencia a Gandhi puede reforzar la idea de ensoñación y falta de pragmatismo asociada a todo aquello que no tenga un punto agresivo, que no sea ejecutivo, que no suponga una intervención clara sobre el entorno expresada a través de objetivos, proyectos, acciones, la aplicación de metodologías vistosas y la cosecha rápida de resultados concretos y “serios”.

Pero, cuando alguien se pregunta ¿Cómo puedo influir en el cambio [de cultura] de mi organización, cuando no hay una intención clara de hacerlo desde arriba? La manera más sencilla y efectiva de iniciar el cambio es cambiando tú mismo.

¿Qué cómo? Por ejemplo, cambiando la forma de hablar, siendo amable, consciente de lo que se dice y escogiendo las palabras para que quiera ser escuchadas, sin dejar de decir, por ello, lo que se quiere expresar.

Puede parecer poca cosa, pero no lo es, si cambias tu manera de hablar, si utilizas un tono equilibrado, estas en calma y utilizas una expresión amable, generarás una sensación positiva en aquella persona que está contigo que, a su vez movilizará emociones y comportamientos. Muy probablemente, también hagas de espejo y esta persona tome consciencia respecto a su tono, su estado emocional y su actitud en la relación.

Entre no hacer nada, por no poder hacerlo todo, siempre puedes intentar con esto, sólo hay que partir de la base y tener la absoluta convicción de que siempre se genera una reacción en tu entorno, que el efecto que causas es parecido a la agitación debida a las ondas concéntricas de una piedra que cae en la calmada superficie de un lago, que tu cambio también cambia a otros y de que, por lo tanto, está en tu mano sacarle el máximo provecho a este poder.

Si desarrollas un patrón de conducta negativo, se generaran reflejos en la misma línea, de ahí, quizás la expresión de persona tóxica, pero si por el contrario contienes tu impaciencia y das tiempo, si sonríes, si prestas atención en vez de demandarla, escuchando, explorando la idea que la otra persona quiere trasladar; si compartes generosamente aquel conocimiento que pueda ser útil, te ofreces diligentemente a echar una mano cuando haga falta y -muy importante- todo esto lo incorporas a tu manera de hacer habitual, porqué sí, porqué quieres verte así, sin supeditarlo a una consecución de logros inmediata, entonces es cuando el cambio es realmente cambio e impacta de manera decisiva en el cambio del entorno.

Se trata de la misma Teoría de la Resta que nos propone Flavia Company, pero hecha Suma esta vez.

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A propósito de Flavia Company, recomiendo encarecidamente que, si no lo has hecho, leas primero Haru, la disfrutarás y seguro que después la recomendarás, regalarás o prestarás, es una novela para este verano. Haru te llevará a Magôkoro, una preciosidad que, muy probablemente, conviertas en libro de cabecera. Y entonces sí, entonces ya puedes abordar la Teoría de la Resta.

La imagen es de Hugo Salmson  (1843–1894)  y lleva por título Interiör med kortspelande barn