sábado, 14 de mayo de 2016

Hacia una arquitectura del aprendizaje: el papel de los profesionales de la formación


La causa principal por la que las metodologías de aprendizaje autónomo e informal han demostrado, a lo largo de la historia, ser realmente más efectivas que cualquier otra es que las personas que las llevan a cabo lo hacen siempre porque les apetece hacerlo.

El motor de la voluntad, el querer aprender es, sin duda y con distancia, el factor clave del éxito en el aprendizaje, sea éste del tipo que sea, formal o informal. De hecho, como factor de éxito en cualquier ámbito, es tan importante que cuesta entender la distancia que todavía existe entre cómo se enfoca la gestión de las personas y esta realidad implacable.

En el planeamiento tradicional de la formación es habitual establecer una linealidad entre la necesidad y la voluntad. Se supone lógicamente que si la persona es consciente de que necesita algo, esta conciencia despertará su voluntad de buscar recursos para eliminar esta necesidad.

Esta relación entre necesidad y voluntad en la formación, aunque lógica, no responde del todo a la realidad que conocemos. Aunque se siga estableciendo una linealidad entre "voluntad y necesidad", sabemos por experiencia que esta correspondencia no se da de manera inequívoca, la motivación para satisfacer una necesidad o solucionar un problema suele ser directamente proporcional al grado de propiedad que se tiene sobre esa necesidad o ese problema.

El aprendizaje autónomo o informal lo es [autónomo o informal] porque es llevado a cabo por decisión de la persona a partir de su voluntad de hacerlo, responda esta voluntad a una necesidad o no.

Impulsar este tipo de aprendizaje sin considerar estas variables es condenar cualquier alternativa metodológica a los mismos resultados que ha obtenido la formación tradicional. Aprendizaje informal y aprendizaje autónomo implican, obviamente, informalidad y autonomía.

Así pues, la posibilidad de impulsar los nuevos modelos de aprendizaje viene dada por la capacidad de la organización de:

  • Pasar del análisis de necesidades formativas al análisis de "voluntades de aprendizaje" con lo que ello implica en cuanto a articular mecanismos de participación e implicación de las personas.
  • Hacer de la informalidad algo tan normal como la formalidad, bloqueando, en este caso, cualquier intento de limitarla y controlarla.
  • Pasar del cultivo de acciones de formación a generar el "sustrato" necesario para que estas puedan darse espontáneamente, cuando las personas quieran y decidan hacerlo.
  • Evaluar capacidades y empoderar a las personas de cómo adquirirlas, exigiendo resultados y responsabilizándolas de su aprendizaje.
Todo lo dicho implica algo más que un cambio de funciones de los profesionales de la formación, sugiere su transformación. Efectivamente, transitar de la cultura de la formación al paradigma del aprendizaje supone pasar de la gestión tradicional a una arquitectura del aprendizaje orientada a desarrollar espacios abiertos de transferencia de conocimiento pensados íntegramente desde las personas.

Este tránsito conlleva revisar el proceso tradicional de gestión de la formación, basado en la detección de necesidades, diseño, planificación, organización y evaluación de las acciones; y enriquecer el ciclo con otro rango de actuaciones, tales como:

  • Desvelar necesidades, aspiraciones y voluntades de las personas.
  • Localizar donde se encuentra el conocimiento en la organización.
  • Facilitar acciones de aprendizaje [conversaciones, colaboraciones, comunidades, etc.]
  • Evaluar las lecciones aprendidas, es decir, cómo ha cambiado la manera de hacer, los valores o los criterios con los que la persona aborda su actuación profesional, por el hecho de aplicar lo que ha aprendido.
Resumiendo y concretando, el cambio de rol de aquellas personas responsables de gestionar la formación y el desarrollo profesional en nuestras organizaciones puede traducirse en las siguientes actuaciones:

  • Conversar con las personas para conocer sus intereses, necesidades, aspiraciones y posibilidades.
  • Detectar iniciativas y dinámicas de aprendizaje informal que haya en la organización.
  • Visibilizar estas prácticas de aprendizaje informal para estimular, modelar y replicar prácticas similares en la organización.
  • Detectar el conocimiento experto de las personas y de los equipos.
  • Conectar personas con recursos de aprendizaje internos y externos a la organización.
  • Conectar personas con personas.
  • Generar espacios para estimular y favorecer la conexión, intercambio y colaboración entre las personas [ofrecer espacios de transferencia de conocimiento, Impulsar comunidades de intercambio profesional].
  • Acompañar, apoyar y ofrecer recursos a los directivos y los mandos para llevar a cabo su papel de facilitadores de aprendizaje de los equipos y de las personas que se encuentran en su ámbito de responsabilidad.
  • Integrar el paradigma del aprendizaje en el desarrollo de acciones de formación tradicional, ofreciendo recursos y apoyando al personal docente para hacerlo [formación de formadores].



Relacionado con el último punto y teniendo en cuenta que no se trata tanto de sustituir como complementar el modelo de formación tradicional, cabe destacar también el papel que juegan las personas que imparten la formación.

El papel que juega la impartición de la formación, tal y como la entendemos actualmente, es otro de los activos fundamentales a la hora de recorrer el camino hacia el nuevo paradigma del aprendizaje.

Si el objetivo de la formación es el desarrollo y el cambio, el propósito del docente no puede ser otro que el de invisibilizarse al máximo convirtiéndose en el espejo que permita a la persona identificar aquellos aspectos en los que ha de cambiar.
  
El formador debe fortalecer continuamente aquellas capacidades que hacen a las personas más autónomas y las convierten en agentes activos y responsables, tanto de su aprendizaje como del de las personas con las que entran en relación. A estas capacidades ya me he referido en un artículo anterior y son, entre otras, la iniciativa, la interactividad y la reciprocidad.

Llevar a cabo este nuevo rol de facilitador o facilitadora de aprendizajes supone:

  • Incluir mecanismos en las acciones de formación que integren e impliquen a los participantes en la formulación de los objetivos de aprendizaje, en los contenidos y en el desarrollo de la acción.
  • Ampliar los escenarios presenciales de formación con otros espacios que permitan crear, compartir y contrastar conocimientos en red.
  • Participar activamente en estos escenarios alternativos escuchando y aportando ideas, opiniones y contenidos.
  • Mostrar dónde están las fuentes o los canales priorizando la búsqueda activa de materiales a la entrega directa de información o de recursos.
  • Promover que el grupo de participantes se convierta en una comunidad de aprendizaje más allá de la acción de formación. 
  • Potenciar las conversaciones para facilitar que las personas puedan conocerse y, de este modo, inspirar la confianza previa que necesitan las relaciones de colaboración.

    En definitiva, un conjunto de actuaciones que muchos profesionales ya están llevando a cabo de manera espontánea, pero que debe potenciarse aún más desde la formación de los formadores y desde la comunicación clara de los valores que deben inspirar cualquier acción de formación en este nuevo paradigma del aprendizaje.

    __

    Este post forma parte de un artículo publicado y presentado en el IV Congreso Internacional EDO, celebrado en Barcelona en mayo de 2016.

    En la imagen inferior: When Teacher's Back Is Turned de Jacob Taanmann [1836-1923]



    24 comentarios:

    1. +1 Como siempre, un placer leerte!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Pues ya me doy por satisfecho Iñaki. Un abrazo fuerte.

        Eliminar
    2. Interesante y enriquecedor artículo!! felicidades!!

      ResponderEliminar
    3. Muy interesante y coherente con mi experiencia y visión actual de la formación de formadores/as. Es un disfrute ver en tus letras la concreción de muchas prácticas actuales de #aireaelearning. Creo ademas que el entorno digital es un espacio privilegiado, con un delicado diseño e impecable atención a las personas, para la arquitectura de este aprendizaje donde formadores son guías o estímulos de comunidades cuyo éxito es extinguir su rol de líder para poder ser un nodo de ese EPA o PLE que perdura para permite continuar el proceso. Uno de los ingredientes clave serán las interacciones en esta comunidad. Cuánto se diseñan, preparan, o se generan las condiciones y caldo de cultivo para que puedan surgir... reitero mi agradecimiento una vez más Manel a tus posts que me resultan pragmáticos y revolucionarios al mismo tiempo. Un abrazo maestro

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Coincido contigo en que el entorno digital es muy potente para desvelar estas capacidades desde l@s formadores. En mi experiencia [más presencial] echo un poco de menos en docentes y participantes familiaridad suficiente en este tipo de entornos como para haber desarrollado habilidades y motivación para usarlos. De ahí el peso que creo que ha de tener la selección y la formación de formadores, así como el reforzar expresamente determinados valores.

        Muchísimas gracias por complementar este post con tu experiencia desde #aireaelearning, Itziar. Un abrazo!

        Eliminar
    4. Hola Manel, despu8és de nuestro encuentro presencial en Barcelona, voy a ver si me paso más por aquí y aprendo sobre el tema de la formación. Como dices hay cuestiones de las que comentas que me salen "espontáneamente" cuando imparto alguna clase sobre contratación pública.

      Ahora entiendo mejor los porqués de ciertas cuestiones.

      Seguimos en contacto.

      Otro saludo y lujo poder haber estado en Barcelona en el Congreso "Aprendizaje situado, aprendizaje conectado...", uff, para todo los ajenos al mundo de la formación es todo un mundo por descubrir.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Leí tu aportación al CIEDO 16 y me gustó muchísimo Guillermo. Enhorabuena por el trabajo!

        Contento de haberte conocido, seguro que a partir de ahora nos iremos cruzado.

        Un abrazo!

        Eliminar
    5. Respuestas
      1. Moltes gràcies Sylvia, per a mi és un afalag el teu feedback expert.

        Eliminar
    6. Insisto!!. Nuestro papel como gestores de formación, ha de ser, en una parte importante de "instaladores de máquinas de café" en nuestras respectivas organizaciones, como una manera de facilitar la conversación, y por tanto, el aprendizaje.
      Manel, apuntar también que me gusta mucho la reflexión que haces respecto al carácter rigurosamente voluntario del aprendizaje: aprendo si quiero, cuando quiero, como quiero y donde quiero..... Lo remarco porque ha sido (y sigue siendo) un debate recurrente que suelo mantener con otros/as compañeros/as que en organizaciones diversas se dedican a lo mismo que yo; ellos suelen dividir, en algunos casos, entre formación voluntaria y formación obligatoria; les insisto en que los términos aprendizaje y obligatorio son totalmente contradictorios. En el mejor de los casos, y haciendo uso de una supuesta "autoridad" podremos conseguir que determinadas personas se "matriculen" e incluso "asistan" a una clase presencial (o virtual), pero ¿que aprendan?....Ahhh, señores, eso depende única y exclusivamente de cada uno.
      Me encanta leerte, Manel. Ya lo sabes!!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Coincido contigo José Antonio, ya lo sabes. “Obligar a” es reconocer directamente que no se quiere hacer de “motu proprio”. Para aprender se requiere de una apertura que suele sellar la obligatoriedad.

        Yo creo que esas formaciones obligatorias a veces se desprenden de un concepto “recipiente” de la persona: es igual lo que prefieras, yo te lleno quieras o no”…Algo un poco antiguo que no contempla para nada la influencia de la atención, del interés y de la aprehensión en el proceso cognitivo del aprendizaje. En fin, así nos va.

        Muchísimas gracias José Antonio, para mí es un motivo de satisfacción. Un abrazo!

        Eliminar
    7. Un plaer, com sempre! haver-te escoltat a CIEDO 2016 i més haver-te descobert al nostre seminari de responsables de formació sobre nous models d'aprenentatge. Gràcies mil, Manel!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. El plaer és meu per haver treballat amb tu Inés, de veritat. Una abraçada ben forta :)

        Eliminar
    8. “Hacer de la informalidad algo tan normal como la formalidad”. Me gusta este hilo de tu desarrollo. Me ha hecho pensar en la infantil rigidez con la que nos afanamos en “normalizar y normativizar” para aferrarnos a tantos y tantos planteamientos…

      Lo reconozcamos o no, nos pasamos la vida aprendiendo y enseñando, para bien y/o para mal. Somos “líquidos” incluso en el cuerpo, que es nuestra parte más física. Hasta de adultos (cuando dejamos de atender a nuestro natural instinto de aprendizaje) somos agua en un 65%. La in-formalidad es líquida y sugerente, como las fronteras.

      Me gusta mucho la impresión que me llevo de tu post, como si buscaras un enfoque más realista, más natural, más sencillo… :-)

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Para seres como nosotros aprender es inevitable y la consciencia de estar haciéndolo un placer indescriptible. Supongo que se debe a nuestra configuración de inicio, a ese impulso filogenético por ensamblarnos al entorno y transformarnos a partir de él. Hay quienes hablan de inteligencias colectivas como si fueran una extensión de la individual y quizás hay que preguntarse si hay otra inteligencia que no sea la colectiva, si es posible la inteligencia individual tal y como la entendemos en nuestros entornos sociales. El conocimiento de los otros es una prótesis imprescindible a nuestro propio conocimiento.

        Personalmente soy partidario de desencajar a la persona de la hoja de Excel en la que ha sido incrustada por la gestión tradicional que se ha hecho de los Humanos tratándolos como a Recursos. Creo que es lo más práctico y, como dices, natural y sencillo…

        Muchas gracias Isa por complementar. Un abrazo!

        Eliminar
    9. Comparto al 100 por cien vuestros comentarios. Asistimos culturalmente a un momento en el que conviven el modelo de antes tes que lucha con uñas y dientes por seguir manteniendose y el nuevo que emerge irremediablemente

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Totalmente Lola, tiempos interesantes... ;) Un saludo!

        Eliminar
    10. Hola Manel! me ha gustado mucho el artículo. Coincido en muchos puntos pero sobre todo en que aprendemos muchos más sobre lo que nos despierta interés. Todo aquello que surge de una necesidad por conocer, las preguntas que nos hacemos es lo que nos lleva a construir un aprendizaje más efectivo y que lleva hacia la experiencia. Cuando combinamos el sentir, el pensar y el hacer. Un abrazo y gracias por compartir tus conocimientos.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Todo un placer tenerte por aquí Dalia. Gracias a ti :)

        Eliminar
    11. Hola Manel,
      Soy Felicidad Campal, no se si recuerdas un trabajo de asesoría que hiciste en la Biblioteca Pública de Salamanca. Ha sido una sorpresa encontrarte por aquí y estoy de acuerdo completamente con todo lo que dices, por cierto, perfectamente aplicable a las bibliotecas. Además, estoy de acuerdo con el comentario de José Latorre, cuando dice aquello de ser "instaladores de máquinas de café", también posible en un entorno bibliotecario, donde no solo tenemos que proporcionar los recursos para que la máquina funciones, sino enseñar a manejarla (considerando que, como bien apuntáis, no es lo mismo enseñar que aprender...).
      Un saludo salmantino!
      Felicidad

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. De este tipo de mecanismos de aprendizaje sois unos verdaderos expertos. Ya hace tiempo que os estáis reinventando continuamente para añadir valor al fabuloso servicio que prestais.

        Qué agradable sorpresa Felicidad. De aquello ya hace unos años...Un abrazo muy, muy fuerte :)

        Eliminar
    12. Interesante la fractura de linealidad que propones entre necesidad y voluntad de aprender para que el espíritu autónomo de aprendizaje informal se geste. Esta fractura implica un desapego de ego sobre el conocimiento, en esencia un acto de humildad en el profesor para hacerse invisible y catalizador de los aprendizajes personales del sujeto y su comunidad. Brindas unas interesantes acciones para lograrlo!. Gracias. Me gustaría tener acceso a tu artículo completo. Gracias, Ignacio Jaramillo.

      ResponderEliminar
    13. Me perdí el EDO, pero gracias por el extracto de tu artículo. Como siempre, ayudas a sistematitzar, a poner nombre y marco reflexivo a lo que muchas veces se hace espontáneamente, a sacar brillo a lo cotidiano, a impulsar el avance.

      Así que estoy encantada de leerte nuevamente ;)

      ResponderEliminar