viernes, 25 de junio de 2010

Dry Feeling

Entre nosotros manteníamos una correspondencia epistolar bajo el elegante símbolo de la Espiritual Orden. A esta correspondencia incorporábamos de nuestro puño, con un estilo delicado, preciso, incisivo y esencialmente [supra]romántico, apuntes poligráficos, recetas y aforismos que, fragmento a fragmento y mezclados entre los contenidos de cada epístola, daban lugar a lo que después sería un Diccionario o un Manual.

Ya entonces, en estas cartas, conversábamos y compartíamos inquietudes y experiencias construyendo conceptos e hilvanando conjuros que iluminaban mágicamente aquellos escenarios en los que nos movíamos y a aquellos que nos acompañaban.

De esta correspondencia epistolar, y a modo de poción para sobrellevar la nostalgia de un amor prematuramente amputado, surgió un coctel imaginario, el Dry Feeling:
“Mezclar una base de nostalgia con unas gotas de alegría seca [la opción de
hacerlo más dulce con un poco de ternura es opcional]. Depositar en el fondo de
una copa la sombra de una duda, verter la mezcla y exprimir, melódicamente, un
fragmento de piel de limón”
A lo largo de mucho tiempo, el Dry Feeling calmó literariamente nuestra sed apareciendo en cuentos cortos o entre otros escritos a modo de trago al que acudir cuando ciertas sensaciones nos atenazaban y exigían exhalar una niebla avaloniana que descubriera la orilla a la que, realmente, teníamos intención y voluntad de arribar, lejos del afán que otros pretendían de nuestra juventud.

Pasados unos años acudimos al centro telúrico del que, en aquel momento, era el Ars Combinatoria…:
  • ¿Qué van a tomar los señores?
  • Humm… un Dry Feeling, por favor…
  • Ningún problema, ¿cuáles son los ingredientes?
  • Una base de nostalgia, con unas gotas de alegría seca y, en el fondo, la sombra de una duda.

A partir de esas instrucciones, los sacerdotes del lugar elaboraron cinco cócteles distintos, unos más secos, otros más dulces, servidos en vasos y copas diversos y siendo consecutivamente desestimados a la cata.


Mientras, silenciosa y elegantemente, Paco [el archidruida, para entendernos] vertía en un vaso mezclador una medida de Absolut Vodka a la que le añadió unas gotas de Canadian. En una copa de dry martini depositó una aceituna negra, vertió el contenido del vaso mezclador y con un gesto profesional, construido a lo largo de años, pulverizó una fina piel de limón: Su Dry Feeling señores…

Ahora que se acerca con paso cada vez más cansado y menos sonriente, pero igual de puntual y persistente, aquel que reparte cada año un año más, a menudo me encuentro recreando recuerdos de esta época que se me antoja sencillamente deliciosa y en la cual ya exhibíamos, quizás con más pasión, aquellos rasgos que constituyen el activo real que se oculta detrás de todo aquello que, normalmente, hacemos: la capacidad de crear otros mundos.

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En la foto de arriba, el Dry Feeling desde el punto de vista de uno de los barmans [Gerard] que contribuyó, fotográficamente, a su recreación.

En la foto del centro, parte de los creadores del Dry Feeling [falta Javier Z., nuestro Caballero del Sur]

11 comentarios:

  1. Reconozco en la foto caras conocidas, que aunque más jóvenes, me refrescan la memoria, y también en ambas (foto y caras), la esencia de la gente que hay detrás.

    Aspiro a contar las cosas de la forma en que las veo escritas en este texto.

    Gràcies per la melancolia transmitida d'un temps i un espai que jo no he viscut.

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  2. Buena historia, precioso post, aunque raro para un solsticio, te ha quedado con aroma otoñal...

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  3. ¡Excelente documento para la posteridad! Un precioso viaje a través de ese coctel imaginario, gracias al cual descubro el sabor añejo de los ingredientes. ;-)

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  4. Si mezclamos una base de nostalgia con unas gotas de alegría seca .... dejamos pasar el tiempo y .... conseguimos la capacidad de crear otros mundos, aunque están es este.

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  5. Ay, Anna, que la posteridad ya ha llegado... ;-)

    ¡Qué guapos, compañero! Me voy a preparar un DF... sí.

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  6. Vaya, que post más extraño. Lo puedes leer varias veces, y no te aburre. En cada lectura, imaginas cosas distintas. Al lado de tu Dry feeling, mi Mojito (¡¡y mira que me quedan buenos!!) queda tan ordinario. Pues nada, te veo inspirado, compadre...
    Mándale un meneo cachondo de mi parte a esa Musa k te dictó el post.

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  7. Manel, debe ser una receta artesana, que se construye a partir de lo que la gente sabe, siente, tiene y ha vivido.

    La sombra de la duda es sin embargo el toque mágico. No llega a ser una duda, sino su sombra, el reflejo de los objetos cuando se someten a la luz.
    Bueno es conocerla y tenerla en cuenta como un ingrediente, aunque más importa la luz que la genera en este caso.
    Poético post amigo. Debe ser que el solsticio de verano trae las musas de Amalio? Yo creía que venían en primavera con la Diosa Ostara la cazadora, sus conejos y sus imágenes de paja.
    Saludos,
    Alberto

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  8. Bonito post y preciosa fotografía. De la que conserváis lo más importante, que no es vuestra juventud, sino vuestra amistad.
    Tal vez, sea el momento de inventar un nuevo cóctel donde sustituyáis la nostalgia por otro ingrediente secreto y en el que, quizás, la ternura deba dejar de ser opcional -sabrá más dulce… pero no se puede crear a gusto de todos ;-).
    Y luego os podéis hacer otra foto para así, dentro de 20 años, mirarla y veros como realmente sois: jóvenes, llenos de vida… ¿no me crees? Pues así es como te verás a ti mismo y esa mirada será más sabia, aún, que esta otra con la que te contemplas ahora.
    Lo dicho, bonito post… y el Dry Feeling, digno de tomar (con prudencia, eso sí).

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  9. @Vicent González, Las explicarás mejor, seguro…vaya! Que estoy totalmente convencido! :-) . Gracias a ti por pasarte y comentar.

    @Arati, Es que no puedo evitar ir un paso por delante…una desgracia…:-) Gracias Judith.

    @Anna, Y tan añejo!!! Si el coctel imaginario es bueno, el dry feeling real es una passssada. Se aconseja no beber más de tres…

    @Juana, has de probarlo Juana, creo que ahora abren un Dry Martini en Madrid….

    @mkl [señor bebedor], Espero que haya utilizado su copa “ciborg”. Magnífica imagen la del Dry Feeling en esta copa…

    @Amalio, A ti te pega más el mojito [alegre, dulce, refrescante, caliente…] hay que probar estos mojitos. Seguro que están de muerte!

    @Facility Manager, Y tan artesana Alberto… Sí, la sombra de la duda es el detalle más importante y el que le da más carácter en realidad. Respecto a la musa, ya sabes que uno es un servidor de la Diosa en cualquier momento del año! :-)

    @Francesca, Durante años diseñamos multitud de cócteles más… incluso uno dedicado a Montalbán cuando murió: Sírvase usted un cóctel de tertulia cuyos componentes básicos sean el humo, el café y el alcohol. Vierta en un vaso mezclador la cantidad correspondiente a una copa de un malta ahumado (recomendable Laphroaig o Lagavullin) mezcle el contenido con dos gotas de Kalua y un suspiro de angostura. Vierta el contenido en una copa de Dry Martíni, preferiblemente de tallo corto, y adorne el conjunto con unos granos de café. El resultado es un beso donde se mezcla el sabor del café con el aroma del humo sin desfavorecer el Malta. Esta es una de las propuestas del Lugar dedicada a Montalbán a petición de los Caballeros. En cualquier caso una copa excelente.

    Gracies pel teu comentari y pel buf de vida que has vogut transmetre a través d’ell.

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