jueves, 7 de enero de 2016

Cómo aprendo

Con motivo de la celebración de los 10 años del programa Compartim, Jesús Martínez me invitó a participar en una mesa redonda con el fin de “compartir” aquellos mecanismos mediante los cuales me “actualizo” y “aprendo”.

Esta es una de aquellas preguntas que crees siempre poder responder hasta que te enfrentas a la dificultad de tener que hacerlo. En mi caso, me he dado cuenta de que doy por supuestas cosas [como, por ejemplo, estar actualizado] que realmente no tengo muy claras o de que tampoco soy consciente de los mecanismos que, se supone, utilizo para capturar aquella información clave e imprescindible para mantenerme en los límites de la actualidad.

Tampoco es fácil responder a “Cómo Aprendo” si por aprendizaje se entiende algo más que lo que voy adquiriendo y comprende aquello que, una vez incorporado, incide en mi percepción del mundo, en mi toma de decisiones y, consecuentemente, cambia mi manera de enfocar y hacer las cosas. Además, relacionando actualización y aprendizaje, me doy cuenta de que ambos conceptos no van siempre de la mano y que aprender no supone, en muchos casos, una actualización si esto significa estar a la última de lo que considero que debiera ser mi campo de especialidad.

Así pues, la invitación de Jesús ha sido todo un reto y una magnífica oportunidad para engrasar los mecanismos del autoconocimiento e iniciar lo que es tan sólo una primera aproximación a cómo creo funcionar en estos dos aspectos.

La aportación que sigue es muy sencilla y no dudo que, salvando las particularidades de cada cual, tendrá puntos de coincidencia con quien la lea, no obstante la relataré en primera persona ya que no se trata de una descripción científica ni de nada que pretenda ir más allá de aquello que todavía está en construcción en el terreno de lo personal.

Las ilustraciones que hay a lo largo del artículo corresponden a los diferentes bloques de una infografía que lo sintetiza. Aquí tienes el enlace para acceder a ella.

Con el fin de enmarcar la reflexión empezaré diciendo que sostengo que la consultoría y todas aquellas profesiones directamente relacionadas con la ayuda y el asesoramiento profesional o personal, además de experiencia, requieren de un conocimiento humanístico y científico amplio y ecléctico, que vaya mucho más allá de la teoría o metodología especializada, que añada criterio, amplitud de miras y, en definitiva, favorezca la comprensión y estimule la empatía con las personas con las que se trabaja y en las que incide nuestra intervención.


Partiendo de esto, ante la pregunta de Cómo aprendo y me mantengo al día, lo primero que se me pasó por la cabeza fue responder con una relación de todas aquellas fuentes documentales a las que acudo y que me ofrecen la información que abona mis discurso. Así que elaboré una relación de inputs en los que figuraban los blogs que sigo, aquellas redes sociales en las que participo, revistas a las que estoy suscrito; el ensayo que habitualmente leo [generalmente temas relacionados con la antropología, filosofía, politología o neurociencia], aquellas charlas y eventos a los que acudo; el teatro, cine y series de televisión que veo y la narrativa, novela gráfica o cómics que sigo habitualmente.

La esperanza de zanjar el tema, llegado a este punto, fue desapareciendo a medida que iba elaborando la relación. La reflexión era la siguiente: Es cierto que estoy atento a lo que se va publicando en mi blogosfera [comprende unos 85 blogs] pero ni mucho menos leo la mayoría de lo que se publica, digamos que sigo fielmente tan sólo unos 5 blogs y con el resto lo que hago es un repaso de titulares llegando a leer algún post si coincide con lo que me interesa en un momento dado.

Lo mismo hago con las revistas a las que estoy suscrito, normalmente repaso sus índices y marco aquellos artículos que debieran interesarme pero que suelo postergar hasta que llegue el momento oportuno [en mi estudio hay multitud de artículos de este tipo que seguramente jamás leeré por creer que ya están caducados]. Con la prensa, con las redes sociales, cuando miro el programa de un evento o cuando voy a una librería lo que hago generalmente es eso: leer titulares, con el objetivo de detectar aquello que llama especialmente mi atención, que conecta directamente con mi curiosidad y a lo que me apetece dedicarle atención en aquel momento.

La primera idea de la que partía, aquella de que el seguimiento y ampliación sistemática de estas fuentes era la principal responsable de mi actualización y aprendizaje, no se correspondía con mi realidad. Es cierto que este entorno de información no es inocuo y vierte una lluvia fina y constante que me orienta y me mantiene alerta sobre las tendencias y sobre lo que sucede, pero en absoluto es suficiente para estimular, por sí sólo, mi interés por seguir los avances o por asimilar los modelos comprensivos que necesito para interpretar y operar sobre mi actualidad.


Llegado a este punto, cuando relacioné actualización con actualidad, es cuando me di cuenta de que es la contemplación de mi entorno, de esta actualidad en la que estoy inmerso, lo que estimula mi curiosidad y determina gran parte de mi reflexión y aprendizaje. Yo prefiero llamarle contemplación porque contemplando es cuando se aprecian detalles y novedades que normalmente pasan desapercibidos si sólo se mira y se reduce la visión al objeto sobre el que recae la mirada; “mirar” es acercar la vista a las cosas, “contemplar” es acercar el mundo a los ojos.

Así pues, un mecanismo importantísimo para mi actualización y aprendizaje es la contemplación de la dinámica social, de los hechos cotidianos y de los comportamientos de las personas en su quehacer habitual. Este hábito no tan sólo me mantiene al día de aquello que es contingente en mi entorno y repercute de manera fractal en aquellas organizaciones con las que colaboro, sino que, además, es uno de los factores a través de los cuales detecto, selecciono, me detengo y profundizo en aquella información a la que me refería en el primer punto; es entonces cuando un determinado título me llama especialmente la atención ya sea: al pasear por la librería, al repasar mi blogroll, al revisar el índice de una revista especializada o cuando miro el programa de un evento.


Pero esto no es todo, evidentemente otro de los principales factores de actualización y aprendizaje es el que se desprende directamente de mi práctica profesional. Pero aquí quisiera añadir un matiz que creo importante. Durante mucho tiempo he pensado que el trabajo entendido como el desarrollo de la tarea [el proceso de elaborar, de hacer…], era la fuente principal a través de la cual aprendo pero, con el tiempo, me he dado cuenta de que esto no es del todo cierto.

No negaré que el diálogo continuado entre la mirada y la mano aporta un feedback que se traduce inevitablemente en experiencia, en la mejora de las habilidades, en un aumento del éxito y en intervenciones más eficientes, pero no es la principal fuente de la que obtengo conocimiento experto. De hecho, se da la curiosa relación de que las épocas más pobres en conocimiento, aquellas en las que siento que aprendo poco, coinciden con períodos en los que tengo mucho trabajo y estoy absolutamente confinado en la tarea.

Aprendo de mi trabajo cuando hay posibilidad de establecer conversaciones en torno a él. Es en la conversación que mantengo con mis clientes, con alumnos y con colegas donde reflexiono sobre lo que hago, lo ordeno en un discurso y aprendo, no tan sólo de lo que me aportan, sino de las conclusiones a las que llego con mi propio relato. Ya lo he comentado alguna otra vez, una buena conversación suele convertirnos en nuestros propios maestros.

Además, estas conversaciones son otro de los mecanismos que me motivan a buscar información o hacen que me detenga y preste atención a determinados títulos que me encuentro en la diversidad de fuentes a las que me he referido en el primer punto.


Para finalizar, toda esta reflexión acerca de cómo inciden en mi actualización y aprendizaje profesional las fuentes documentales [1] de las que me proveo, la contemplación “activa” de mi entorno social  [2] y las conversaciones [3] que se desprenden de mi práctica profesional quedaría incompleta sin un cuarto elemento que considero de los más importantes en mi aprendizaje: escribir en el blog.

Escribir es una de las principales maneras a partir de las cuales empaqueto mi pensamiento, construyo mi propio conocimiento y reenfoco mi percepción del mundo.

Escribir para trasladar una idea a otra persona es, junto a preparar una clase o una conferencia, uno de los modos más intensos de aprender porque el proceso conlleva la conversación íntima con uno mismo: cotejando la alineación de las palabras con las ideas que se quieren expresar, valorando la adecuación de cada premisa, descubriendo las conclusiones a las que llevan aquella reflexión, escuchándonos y asintiendo [o no] a aquello que nos vamos diciendo. Ya lo dice R. Bartra subrayando la importancia de la narración en la creación del propio conocimiento: “Para pensar se necesita un cerebro pero para conocer se necesitan dos, aunque sea el mismo”.

El blog es pues, para mí, una herramienta decisiva de aprendizaje porque me empuja a escribir de manera rigurosa y sistemática; es el crisol en el que acabo relacionando y fundiendo mis lecturas, visionados, experiencias y conversaciones hasta transformarlas en aquel conocimiento en el que se inspiran y articulan muchas de mis actuaciones profesionales.

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> La foto del principio corresponde a los 10 años del programa Compartim.

> Enlace para acceder a la infografía




13 comentarios:

  1. Desde hace tiempo solo leo blogs esporádicamente. Al leer este post he sido consciente de lo que me pierdo. Mis mejores deseos, Manel, para este nuevo año.

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    1. Qué bueno y qué alegría que te hayas pasado por aquí, Iñaki. Un buen año para ti también!

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  2. Me parece brillante el proceso de indagación y autoconocimiento y la forma en que lo describes. Transmite serenidad, y confianza en las propias decisiones a pesar de este constante bombardeo de tentaciones des-informativas que nos acosan. Resulta especialmente relevante cómo has conseguido establecer y transmitir una metodología “simple” y potente para convertir el caos informativo-creativo en una herramienta poderosa. Lo simple de la complejidad, ¿verdad?

    Ya a la primera lectura me destacó el párrafo en el que enmarcas la reflexión (el séptimo) pero subrayaría lo de “además de la experiencia”, algo que parece quedar oculto en este tiempo de titulares y expertos de superficie.

    Fantástica la infografía, me encanta el concepto de la lluvia, y la diferenciación entre mirar y contemplar: “contemplar” es acercar el mundo a los ojos… y al espíritu :-)

    Me he sentido identificada en muchas preguntas y partes del proceso, pero me quedo para mi reflexión personal lo relativo al trabajo y el aprendizaje. Hay una sombra inquietante en esa certeza relativa a cuando estamos ejecutando y nos sentimos “seguros”. Sin las etapas de contemplación (que a veces cuesta permitirse) y las de dudas e inseguridad (desconcertantes pero necesarias) realmente no avanzaríamos.

    Magnífico post, Manel! Moltes gracies!

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    1. Entiendo que el concepto despierta una imagen de quietud y que puede relacionarse con la necesidad de más tiempo, pero me das la oportunidad de matizar el concepto diciendo que, la “contemplación”, tal y como la traigo aquí, sólo consiste en restarle “intencionalidad” a la mirada que proyectamos de normal, algo que hacemos cuando nos acercamos como “nuevos” a un tema y que, por ello, bien pudiera ser el tipo de mirada que determina el aprendizaje de los niños. Una cualidad que solemos perder cuando “creemos que sabemos” y que hay que ejercitar. Personalmente creo que esta mirada está en la base de ese enfoque tan sorprendente que muestras en tus proyectos.

      Suscribo esa inquietud paralela a la sensación de seguridad que comentas…como si se supiera que algo queda fuera de control cuando se está seguro de controlarlo todo.

      Gracias Isabel :)

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  3. Bon any Manel!
    Asistí en directo a la presentación objeto del post. Entonces, como ahora al leer tu exposición, me reafirmé en la idea que manejas a la perfección el arte de hacer simple lo complejo. Aunque me siento identificada con varias cosas que dices, si tuviera que destacar una única virtud de tus reflexiones sería precisamente la de servir de estímulo para dotar de tiempo a mi cotidianidad, para encontrar los espacios interiores que permitan el autoconocimiento de mis andamios personales que me facilitan acceder a los estratos deseados de aprendizaje, de logros, de metas, para saber realmente cómo funciona mi maquinaria y dónde chirrían los engranajes. Lo frenético, las urgencias, la necesidad de dar respuesta, de “sacar trabajo” no favorece en nada ese tempus que tu generosamente nos regalas en tu reflexión aunque eso no ha de servir de excusa para hacer al menos el propósito.
    Buen augurio para este año que iniciamos.

    Una abraçada

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    1. Y para mí fue un estímulo encontrarme contigo. Queda pendiente que contrastemos “modelos”. Muchísimas gracias por el feedback Elena.

      Una abraçada

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  4. Primero de todo Bon Nadal amigo Manel… espero un 2016 en el que consigamos "vernos" de nuevo (mea culpa) ;)
    Escribí para despedir este 2015 y abrazar el 2016 algo parecido y en común con tu post: APRENDER. http://www.equiliqua.net/2015/12/23/que-no-nos-falte-aprender/ Creo que es una de esas obsesiones que nos acompaña cada día para ser capaces, posiblemente, de disfrutar mejor con lo que hacemos. Así que tu post, de nuevo, vuelve a situarme y a situarnos en esa actitud constante de observar, mirar, contemplar, experimentar, leer, hablar y escribir.
    así que sigamos aprendiendo y nunca dejemos de tener ese espíritu de inconformismo y de disfrute de cada pequeña acción.

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    1. Muchas gracias! También te deseo un buen año.

      Comparto totalmente lo que describes en tu post y todas y cada una de las fuentes de aprendizaje que relacionas.
      De alguna manera lo tenemos fácil, la diversidad de situaciones, retos y personas a la que nos lleva nuestra vida profesional nos lo pone fácil ;)
      Sigamos aprendiendo pues y hagamos todo lo posible para ese encuentro.

      Un abrazo Juanjo!

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  5. Muy bueno Manel, como tu exposición a la que pude asistir.

    Desde luego era un reto responder a esa pregunta. Da la sensación que estamos tendiendo a un aprendizaje desordenado, a retazos y profundamente desestructurado. Aunque sin embargo me parece más eficiente que nunca.

    Yo no sabría decir como he podido "especializarme" en formación y desarrollo en los últimos años. Lo que sí tengo más claro es que he aprendido mucho más de mi entorno personal de aprendizaje (que podría tener un estilo al tuyo) que si hubiera acudido a un máster/posgrado sobre el tema con un programa más estructurado y que, en muchas ocasiones, son de una falta de eficiencia muy alarmante. De cada diez clases una da en la tecla.

    ¿Esta atmósfera, esta lluvia constante nos está convirtiendo en aprendices eficientes? ¿Aprendemos mejor? Un símbolo de eso es lo que comentas de "leer titulares" que comparto totalmente. Nos hemos convertido en auténticos expertos en lectura rápida donde la capacidad de discernir es imprescindible. Y al final, que es lo importante, nos generamos nuestro propio itinerario formativo impulsados por lo esencial: leemos lo que nos interesa. Y de esta manera el aprendizaje va calando gota a gota.

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    1. Coincido Robert. Desde luego que la cantidad de información a la que tenemos acceso nos ha especializado en seleccionar rápido. Aunque, de alguna manera, creo que sigue siendo siempre igual: no nos actualizamos de una manera homogénea sino en aquello en lo que queremos profundizar a partir de intereses muy particulares, aunque algunos de ellos quizás no lleguen a ser tan actuales…la frontera no nos la pone el entorno sino nuestra capacidad o curiosidad...

      Aprovecho para felicitarte a ti y al equipo con el que trabajas por esa capacidad de especialización reconocida a través de los premios que estáis ganando en vuestro ámbito.

      Un abrazo

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    2. Muchas gracias Manel, para nosotros es un placer ver que convertimos en cosas tangibles y explicables todo lo que antes se quedaba en el mundo de las ideas.

      Y así como lo compartimos con la organizació creo que es de recibo también compartirlo contigo, ya sea desde tu participación directa en el proyecto de dinamización de contenidos o como inspirador de ideas constantes a través de tus publicaciones.


      Un abrazo!

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  6. Hola Manel, me gustó mucho tu post, me hizo reflexionar sobre mi propios métodos de aprendizaje y me recordaste, un mito que me rondaba en mi niñez, cuando quería ser médico y la gente, me decía que yo estaba loco que esa carrera nunca terminaba porque había que estudiar y actualizarse constantemente, hasta que ya adoloscente (escogí otra carrera) descubrí, que todo profesional que se respete, nunca para de aprender y de actualizarse. Uno aprende y se actualiza a diario consciente e inconscientemente, claro conscientemente es la mejor manera. Una de las vías que más me ha dado resultado a mí, o por lo menos eso yo creo, es leer mucho literatura universal y sobre mi temática principal (gestión de personas) e ir resumiendo todo lo que me parezca interesante. Con el tiempo mezclo esos saberes con experiencias y necesidades y las convierto en herramientas, que voy probando en las empresas donde he trabajado. Las frases célebres y las entrevistas con referentes en mi materia, me estimulan y motivan mucho a la acción.
    Gracias por tus reflexiones y desde ahora te seguiré con más frecuencia, como lector curioso y como bloguero.
    Saludos

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    1. Carlos,

      Me ha hecho gracia esto que cuentas sobre lo que te decían respecto a estudiar Medicina, me suena conocido. Realmente hubo un tiempo donde podíamos dividir la vida en dos fases, la de crecimiento-aprendizaje y la de madurez-conocimiento donde se suponía que ya estabas formado y los sabías todo. Supongo que se trataba del efecto de la percepción infantil sobre la infalibilidad de los adultos combinado con la percepción de ciertos adultos que creyeron detener sus procesos de aprendizaje al ingresar en el mundo del trabajo.

      Aprender y hacerlo investigando a partir de los proyectos a los que me dedico forma parte de lo que más me gusta de mi trabajo, creo que es la esencia de mi motivación.

      Sostengo que en el momento actual, la teoría sobre management se ha de revisar, de ahí que las lecturas a las que acudo sean aquellas que delimitan el perímetro que permite interpretar el comportamiento de las personas a nivel individual y en relación. Leo menos literatura de gestión que de filosofía, sociología, politología, antropología o neurociencia. También me sirve la historia y el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, para encontrar claves comprensivas. Pero, al final, es escribir lo que realmente me ayuda a cristalizar mi pensamiento y traducirlo en conocimiento.

      Muchísimas gracias por tu comentario.

      Un abrazo,

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