viernes, 10 de marzo de 2023

Autogestión no es sólo hacerlo a tu manera

 

Autogestión es hacerlo cómo y cuándo tú quieres, esto está claro, pero no es sólo esto, autogestión no es un “lo mío me lo hago yo” o un “dejadme que esto es cosa mía”, comprender que en realidad no se trata sólo de esto, es clave para que este concepto adquiera sin lugar a duda, la connotación de adultez que es inherente a él.

Veamos, la autogestión contempla varias partes, unas son las más conocidas como el que tu eliges cómo lo haces y decides cuando hacerlo; en modelos más avanzados podría incluirse el decidir también dónde lo haces, adquiriendo el conjunto un carácter de autonomía total; estos aspectos son los que se desprenden con más facilidad cuando se oye la palabra “autogestión”; sin embargo, la autogestión también está influenciada por el grado de relación entre la tarea autogestionada y el grupo humano al que perteneces, si hay poca relación casi podemos afirmar que la autogestión no requiere de mucho más, que tu decides el qué, el cómo e incluso, el cuándo, pero a más relación existe entre tu autogestión y aquellas personas que te rodean, más necesaria es la capacidad que tienes de despertar confianza en ese entorno, de ahí que “autogestión” sea, en el mundo del management, un término delicado donde los haya y que se halle siempre en esa tierra sombría y sin dueño que separa el deseo de tener un modelo de gestión avanzado con la capacidad de riesgo necesaria como para intentarlo.

Un elemento importante para generar esta confianza es tener en cuenta el impacto  sobre los demás; la autogestión mal entendida puede llevar al individualismo, a creerse al margen de la comunidad o grupo humano en el que se esté, puede ser interpretada por la persona como una liberación, el momento justo para salir huyendo de la necesidad de dar cualquier explicación, un ser el propietario y único destinatario, alguien con todo el derecho a hacer el uso que le venga en gana o crea conveniente del poder sobre el cómo, el cuándo y el dónde que ha adquirido, un salvoconducto para franquear cualquier obligación para con los demás y, en especial, con los niveles jerárquicos de la organización.

Esta manera de entender la autogestión suele tener consecuencias molestas debidas a la incertidumbre y falta de coordinación que provoca la desconexión, así como al rechazo con el que puede interpretarse el deseo de perder de vista al equipo, algo que es insidiosamente tóxico.

La autogestión no es sinónimo de individualidad, nunca ha de llevarse a cabo sin tener en cuenta el equipo al que se pertenece, ha de engarzarse con la dinámica del conjunto, ser oportuna con el momento común, armonizarse con los espacios compartidos, alinearse con los intereses de todos.

Desde el punto de vista de la organización, la autogestión no es tanto un derecho que tiene la persona como una aportación que ésta realiza al conjunto, un rasgo de su madurez, de su nivel de autonomía, del compromiso con sus responsabilidades, de su capacidad de hacerse cargo de una parte del todo, sobre todo de esto, de ser consciente de ser una parte del todo.

Esto implica no sólo tomar decisiones, organizarse y llevar a cabo la actividad de la que se es responsable, sino hacerlo teniendo en cuenta las posibilidades, necesidades y los tiempos de las personas del resto del equipo, sólo entonces la autogestión cumple con los requisitos necesarios para ser el modelo ideal de gestión y un rasgo inequívoco de salud y madurez organizativa.

#Ideaclave: autogestión no es desconexión

  • Unifica criterios sobre los parámetros de la tarea a realizar [expectativas, tiempos, resultados, calidad del acabado]
  • Ajusta las posibilidades de tu agenda a las necesidades del resto de personas del equipo.
  • Geolocalízate, esto es, informa oportunamente del punto en el que te encuentras y de la dirección que vas a emprender.

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Imagen con Licencia de Pixabay

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