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viernes, 3 de febrero de 2012

La dificultad de cualquier planteamiento

El absurdo convencimiento de toda una Era intentando sostener que la explicación a cualquier producción del ser humano es más cierta en la medida en que se desconecta de las emociones que contribuyen a generarla y las consecuencias de haber ninguneado y arrastrado a disciplinas como la Filosofía hacia los estratos más subterráneos de lo que puede llegar a considerarse verdaderamente útil, son devastadores y su impacto en el disfuncionamiento de las organizaciones es, a todas luces, incalculable.

El predominio de lo objetivo, tan propio de las ciencias denominadas “puras”, en detrimento de lo subjetivo que se halla aliñando la complejidad de las ciencias, “impuras” [¿?], es en gran parte responsable de este sistema comprensivo plano que ha intentado encajar en una ecuación a un mundo en el que dos y dos no siempre suman cuatro.

El resultado de todo esto es el pasmo directivo cuando fórmulas bidimensionales no resuelven desafíos generados por situaciones que las más de las veces añaden más de una cuarta dimensión. Quizás se siga leyendo pero, indudablemente, se ha perdido la capacidad para comprender cualquier texto por haber sido previamente esterilizado y despojado de las claves que dotaban de sentido a su argumento.

Así pues se sigue perdiendo el tiempo diseñando herramientas que pretenden comprender y controlar a humanos que han sido previamente reducidos a la categoría más manejable de recursos y se despilfarra tiempo, dinero y bienestar despreciando, mediante argumentos cargados de ceñudo pragmatismo, los verdaderos resortes que se hallan detrás de aquello que mueve a las personas a querer hacer las cosas bien y mejor.

La falta de la tan cacareada empatía sigue siendo el máximo indicador de seriedad que se encuentra detrás de la mayor parte de las relaciones corporativas y el auge de la llamada inteligencia emocional no es más que una fórmula magistral que pretende resolver con ingenua facilidad la falta de capacidad para enfrentarse a aquello que no sea transportable a una hoja de cálculo o manipulado entre las asépticas paredes de un laboratorio.

Obsesionados por la fuerza mundana de la inmediatez y por los poderosos vínculos que ésta mantiene con aquellos placeres más inmediatos, se ha perdido la dimensión del tiempo necesario para cada cosa simplificando la decisión a favor de aquellas opciones que requieran, sobre todo, poco tiempo y se muevan en el campo de lo objetivable y fácilmente controlable.

Reflexionar sobre los porqués y dedicarle tiempo al sentido de lo que hace la Organización es, hoy por hoy, un deporte de riesgo practicado tan sólo por unos pocos a los que no les asusta el parapente mental y se abandonan periódicamente a aquellas fuerzas invisibles capaces de depositarlos suavemente en el suelo después de proporcionarles un conocimiento que tan sólo puede adquirirse mediante la perspectiva que proporciona el proceso lento de descenso.

Quizás sea todo esto parte de las causas que se hallan en la incapacidad manifiesta de muchos equipos directivos para elaborar un relato que trascienda a las actuaciones que se llevan a cabo en la Organización y dote de verdadero sentido a lo que se hace.



16 comentarios:

  1. Plas, plas! Parapente, descensos lentos, fuego de turba, combustiones subterráneas... Seguimos añadiendo metáforas (preciosas, por cierto) a ese vocabulario que se abre hueco en nuestras conversaciones: más cálido, más humano, más próximo. ¡Me encanta! :-)

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    1. Muchísimas gracias Anna! Desde siempre me ha gustado la metáfora para transmitir conceptos complejos. Viene a ser una manera de aprovechar la intensidad de ciertas imágenes cuando se pueden etiquetar con las mismas categorías del concepto que se intenta transmitir.

      En fin…qué te voy a explicar a ti cuando eres exquisita en este arte…;)

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  2. Coincido. Y no tengo nada más que decir... salvo quejarme por el golpetazo de verte entrar desde la primera línea con la artillería pesada... :-)

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    1. Vaya…:( Debiera haber pensado en los amigos… ;) Un abrazo!

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  3. Cuanta razón Manel, parece como si hubiéramos olvidado el significado de la palabra filosofía para instalarnos en la falsa disyuntiva entre el saber y el hacer. Al empezar a leer tu post me he acordado del TED de Cayetana Martínez.

    Me encanta el broche final: “elaborar un relato que trascienda a las actuaciones que se llevan a cabo en la Organización y dote de verdadero sentido a lo que se hace”. Enlazando con tu post anterior, para eso sirve el “hilo de conversación constante y el contacto periódico orientado a escanear”. Creo que conversar para ayudar a contextualizar es una parte fundamental de la labor de consultoría.

    Sigamos pues… Un abrazo. :)

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    1. Coincido contigo Isabel. La conversación es parte fundamental y la base sobre la que transcurre la relación de consultoría,… al menos en el tipo de consultoría que practicamos algunos. Y es muy importante para ayudar, e incluso diría en algunos casos, para “estimular” la contextualización y el sentido de lo que se hace.

      Un abrazo Isabel, sigamos pues… :)

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  4. Un post MAGNIFICO!!

    La clave está en ""LLegar a las personas" y eso requiere invertir mucho esfuerzo (tiempo) en empatizar con ellas. (Enorme, el parrafo del parapente mental).

    Siguiendo la línea que marca tu post,leía recientemente la siguiente reflexión de Alberto Etxeandia:

    "Cuando se aúna la definición de la estrategia con el significado que las personas le encuentran en su cotidianeidad productiva, se incrementan las posibilidades del éxito en su puesta en marcha".

    Enhorabuena Manel y un abrazo!!

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    1. Magnífica la reflexión que aportas de Alberto Etxeandia , la clave está en llegar a las personas y en llegar “con” ellas. Si no me equivoco, creo que en esto eres un experto ;)

      Muchas gracias Paulino, un abrazo!

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  5. Simplemente ¡genial! ....
    Totalmente de acuerdo con Jesús en esto:
    .... el golpetazo de verte entrar desde la primera línea con la artillería pesada... :-)

    Los seres humanos no somos máquinas, ni ordenadores ....

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    1. Ciertamente Juana, resumir la complejidad de las personas es ignorar lo que hacen y las posibilidades de lo que son capaces de hacer.

      Muchas gracias y sorry por el golpetazo ;)))

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  6. Lo sencillo, lo controlable, lo inmediato, lo objetivable... lo que, en definitiva, no nos cuesta demasiado, se convierte en criterio para la toma de decisiones. Hablas de organizaciones en el post (genial, por cierto) pero, ¿no son esos criterios por los que nos dejamos llevar también a nivel individual? Hay que hacer un propósito por orientarse a la dificultad si no queremos caer en la mediocridad, ya hablemos de empresas o... de la vida en general.

    Un abrazo.

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    1. Al final organizaciones, grupos y equipos son variaciones sobre un mismo tema, las personas. Un poco lo mismo que sugieres tú mismo con tus posts de “psicopatología” organizativa ;) Y coincido contigo en la necesidad de dedicar el tiempo que sea necesario a determinar un propósito que ilusione, argumente y motive hacia las actuaciones.

      Un abrazo, fuerte!

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  7. Interesante. Ya somos todos muy listos pero no aprendemos a gestionar bien ni nuestras emociones.

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    1. Quizás sea por eso, por ser tan “listos”…y es que los excesos…ya se sabe…;))

      Saludos Juana!

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  8. Bien que desenmascares la patraña de la inteligencia emocional :-) y bien todo lo demás Me anima a retomar mi blog ... ¡Quizás!

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    1. Vaya! esto estaría bien, Eugenio. Siempre apetece leerte.

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