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domingo, 14 de abril de 2013

Resonancias

De la mano de María Carrascal [emana], este pasado viernes tuve la oportunidad de exponer en Bilbao el enfoque que sobre la consultoría vengo desarrollando en los últimos años.

La talla del grupo que atrajo hasta Arbat la convocatoria de María me llevó a dejar de lado aspectos técnicos o competenciales y hacer girar la jornada en torno al eje de una reflexión profesional que facilitase y permitiese compartir aquellos ecos que resonasen en la dilatada experiencia de l@s asistentes.

Al final de la sesión y en el marco de la rueda de la valoración que se suele hacer en este tipo de actos, no encontré las palabras para poder articular una opinión a la altura de las sensaciones que todavía bullían en mi cabeza sin haber conseguido el hervor necesario como para poder servirlas al punto del paladar más exquisito. Cada vez más siento la necesidad de contener la impulsividad con la que emergen muchas opiniones para darme la oportunidad de seguir aprendiendo a partir de algo tan sencillo como concederme, tan sólo, un poco más de tiempo para macerar aquella opinión que genero y que, seguramente, afectará a las que seguiré teniendo. Creo que este aspecto es determinante ya que no conviene infravalorar la importancia que las reflexiones que se realizan en cualquier momento presente tienen en el desarrollo de cualquier pensamiento futuro.

De perderme en algún bosque no me importaría hacerlo en el de las personas que se dieron cita allí. A la vista de las diferentes intervenciones, el resultado de la sesión fue inimaginablemente mejor del que hubiera podido esperar, dada la lucidez, profundidad y serenidad de cada una de las aportaciones. Para mí una demostración más de que el nivel y el contacto de las personas con las que trabajo es el verdadero determinante de la calidad de aquellos proyectos en los que colaboro, algo sobre lo que espero profundizar en breve y destilar mediante algún post en este espacio.

Las sensaciones que me llevo de esta jornada son muy agradables y diversas, ya que van desde la reconfortante inquietud que está moviendo a muchos colegas a remover los cimientos de su práctica profesional, en pos de una manera de hacer consultoría alineada con la necesidad de desarrollarse holísticamente como personas, hasta la certeza de que la línea de investigación que llevo a cabo es, de momento, la adecuada visto el asentimiento, coincidencias, orientaciones y contrastes que complementaron mi discurso y que tan cálidamente me trasladaron l@s asistentes.
¡Muchas gracias a tod@s!



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viernes, 28 de diciembre de 2012

[2012]

Decidí dejar de publicar estas valoraciones desde el momento en que creí que ya no aportaban ningún valor, pero estoy terminando el año con la cabeza llena de extrañas ideas que filtran mi día a día y provocan una sensación de incómoda distancia con mi realidad más inmediata; soy contrario a ofrecer cualquier versión de lo que me rodea que no sea posibilista y estas ideas que me rondan todavía no han mostrado, a las claras, su identidad real, así que voy a intentar exorcizarlas llevándolas al papel y ya decidiré después qué hacer con ellas.

Digamos que este año ha sido un digno merecedor del anterior y que todo aquello que se pronosticaba ha sucedido, si algo podía ir mal ha sido peor y, a nivel de vaticinios, no se augura nada mejor en un futuro que ya no tiene, al menos para mí, plazos creíbles.

Mi escenario habitual ha sufrido un proceso creciente de desertización debido al vacío y desecación progresiva al que está siendo sometido por la voracidad insaciable del momento y algo tan frágil, como puede serlo la consultoría de desarrollo, se ha visto aprisionado entre el afán recaudatorio y una orgía jurídica que todavía tiene atenazadas a las organizaciones en la resolución de un aquí y ahora que se prolonga a cada momento que transcurre.

Pero, a nivel general y visto lo visto, afirmar que el año ha ido mal no sería del todo justo, en total, suman una veintena de colaboraciones entre las que se cuentan algunas de muy interesantes que me han aportado nuevos aprendizajes y la posibilidad de desplegar con éxito nuevas formas de trabajar que colocan a la persona en el centro de toda reflexión. En cuanto a las actividades de formación, he logrado consolidar un discurso propio en torno al liderazgo en un contexto como el actual, donde la falta de recursos se ha de maridar con un desarrollo organizativo basado en valores y principios distintos, muy distintos de los que se han seguido y aplicado hasta el momento. He tenido incluso la oportunidad de ampliar este discurso al ámbito de la gestión del cambio y de la planificación, con todo lo que conlleva de reorganizar ideas y de aprender de las propias conclusiones a las que he ido llegando, uno de los canales, dicho sea de paso, más importantes de formación para un consultor.

La conclusión es la de identificar mi trabajo con aquello que me interesa y me conmueve y la de aportar un valor a la colaboración que va más allá de sacarle las castañas del fuego a alguien en un momento determinado. Ya es mucho.

Y quizás sea éste el determinante principal de mantenerme vivo, profesionalmente hablando, ya que todo este trabajo ha estado pésimamente retribuido, en la mayoría de casos. O, lo que es lo mismo, se ha doblado y triplicado el valor aportado al mismo coste. La derrama de una deuda ajena sobre la población en general y sobre los autónomos en particular tampoco ha sido de gran ayuda a la hora de arreglar las propuestas técnico económicas o de abaratar precios. Pero de esto prefiero no hablar, dejémoslo en que soy de los que creen que trabajar genera trabajo, que aunque no tenga recursos, mi cliente natural sigue teniendo necesidades y que las relaciones de colaboración tienden, tarde o temprano, a un equilibrio saludable para aquellos que participan en ellas.

Aún así, este año tan difícil no ha transcurrido en vano y me llevo algunas joyas como el haber trabajado y podido reencontrarme con escenarios y personas muy importantes de mi pasado; el de un viaje que me permitió conocer, reconocer y sentirme acogido entre buenos colegas o el de haberme reencontrado gratamente con clientes con los que hacía años que no colaboraba.

Pero lo mejor ha sido el de las evidencias que ofrece el momento actual para constatar quién es quién a partir de cómo se conduce en sus proyectos y para con sus colaboradores y, aunque siempre hay aquella persona que, aprovechando las bajas temperaturas del exterior, hace todo lo posible para obtener el máximo al mínimo precio, ignorando el verdadero valor de la colaboración y reduciéndolo todo a una relación interesada, pícara y estéril, hay también quien está ofreciendo una verdadera lección de lo que es el valor y el liderazgo en tiempos de crisis y, sin dejarse ensombrecer por la situación o embaucar por aquellos desertores que le invitan a rendir las armas, sigue apostando por sus ilusiones y las de su gente haciendo que hasta yo mismo me sienta orgulloso de ser quien soy y de hacer lo que hago.

Vaya, a tod@s ell@s, pues, mi agradecimiento por los logros de este año y mis más sinceros deseos de que el 2013 esté a su altura, si es que en eso de los años hay tallas tan grandes.

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La foto la he encontrado aquí


martes, 1 de noviembre de 2011

Este blog cumple 3 años

Y aunque quizás debiera parecerme que fue ayer, se me hacen pocos estos tres años comparados con la intensidad con la que este espacio se ha instalado en mi vida. Tengo la sensación de que hace mucho más, que me ha acompañado desde siempre y quizás sea realmente cierto, me refiero a que me ha acompañado siempre desde que soy así. Y es que en tres años, mi gran transformación profesional ha sido la de pasar de ser el vehículo de conocimientos de otros a compartir realmente lo que extraigo y acabo pensando a partir de mi propia experiencia. Es por esto que quizás uno de los activos de este blog sea el de contribuir de manera importante a la valoración que hago de mi mismo y, por ende, al orgullo que siento por lo que hago.

Se suele utilizar a menudo la metáfora del lienzo para los blogs, centrando en uno mismo la intención y capacidad de plasmar con mano experta el propio discurso, pero en mi caso, este blog actúa como un imán, atrayendo mis ideas como si de limaduras de hierro se tratara y separándolas de los montones de pensamientos en los que andaban confundidas, de tal manera que me las encuentro aquí pegadas sorprendiéndome incluso a mí mismo al verlas así, una detrás de la otra. No es nada extraño pues que me haya encontrado alguna vez leyéndome concentrado ante algunas reflexiones que, se supone, debieran parecerme familiares. Es por esa razón por la que abogo la idea de que escribir es una forma muy potente de aprender de uno mismo.

Poco convencido por el más impecable de los argumentos, he de confesar que me aburre sobremanera la mal llamada dialéctica en los blogs, aunque mi carácter apasionado y mi curiosidad me hacen un amante del diálogo y de la conversación, sin importarme lo más mínimo que se hile lo subjetivo con lo objetivo, mientras contribuya a construir un nuevo montículo al que poder subirme para volver a asombrarme una y otra vez por la maravilla de estar aquí. Para mí, sigue sin haber nada como un cuento bien contado. 

Así como alguna vez he afirmado que mi actuación profesional es la fuente de la que emanan las ideas para los post, creo que no es tan cierto como que la verdadera fuente está en los diálogos que establezco en el día a día, hasta el punto de que una gran mayoría de los artículos han nacido a raíz de una conversación. He de reconocer pues el rastro de aquellas personas con las que he conversado en cada una de las líneas que he escrito.

Voy a abreviar y no me voy a referir a la complicidad profesional que he encontrado en el blog para mantener permanentemente activa mi presencia compartiendo y difundiendo pensamientos, métodos y experiencias. Siempre he dicho que, en este sentido, el blog trabaja para mí al margen de lo que esté haciendo en aquel momento. 

Pero sí quiero felicitarme por el resultado de todo lo que os he dicho, que no es otro que el de teneros aquí, conmigo.

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La foto corresponde a hoy. Amaneciendo estaba…



lunes, 1 de agosto de 2011

Actividad y algunas impresiones sueltas


Este post tiene dos objetivos, por un lado está el de dar a conocer simple y llanamente a qué he dedicado esta parte del año y así despejar aquellas posibles dudas sobre en qué invierto mi tiempo y en qué se concreta exactamente mi actividad profesional como consultor. Y por el otro, el de compartir impresiones que se añaden a la reflexión que mantengo de manera perenne sobre repensar la [¿mi?] consultoría a partir de las variables que me asaltan en la arena del día a día profesional.

Así pues, en estos siete meses he llevado a cabo tres proyectos relacionados con la mejora de la comunicación interna, dos de ellos consistentes en la elaboración de un sistema de comunicación y el asesoramiento para su desarrollo y seguimiento y el otro relacionado con crear mecanismos para implicar a los directivos y mandos intermedios en la mejora de la comunicación interna de su organización. Casi en la misma línea de trabajo, he realizado un asesoramiento para la elaboración del modelo de acogida e integración de las personas a una de estas organizaciones.

También he tenido oportunidad de re-encontrarme después de muchos años con los servicios públicos de empleo, dando apoyo y dinamizando a un equipo de proyecto que tenía por objetivo elaborar un sistema de segmentación de usuarios basado en competencias para ser aplicado a procesos de orientación laboral.

En mi línea de trabajo más habitual he conducido los procesos de elaboración de un Plan Director y la revisión de dos planes estratégicos y he llevado a cabo de manera regular el asesoramiento mensual a un equipo directivo en el enfoque de sus funciones para el desarrollo de sus competencias directivas.

La renovación y simplificación de un directorio general de competencias profesionales sería el colofón a la actividad de consultoría desarrollada hasta el momento.

Por lo que respecta a la formación he llevado a cabo media docena de acciones dirigidas a realizar el análisis y reflexión sobre la dirección y el liderazgo en el momento actual, dos talleres de comunicación de proyectos en entornos profesionales, un taller sobre gestión del conflicto en entornos hospitalarios orientado a mandos intermedios, y dos acciones dirigidas al análisis y elaboración de competencias para directiv@s y responsables de recursos humanos de administraciones públicas locales. También he dado una pequeña ponencia sobre cómo enfocar las relaciones de cooperación inter-empresarial y he tenido la oportunidad de ordenar mi práctica profesional y exponer mi punto de vista sobre los aspectos a tener en cuenta para el desarrollo de la consultoría en un par de charlas.

Para la segunda parte del año tengo previsto dar soporte al equipo político y directivo de un Ayuntamiento en la elaboración del Plan de Gobierno de su ciudad. Y es muy posible que tenga la oportunidad de participar en la elaboración de un proyecto de participación ciudadana basado en el uso de herramientas digitales. Dos oportunidades estas de las que seguro que aprenderé y me permitirán adentrarme en la frondosidad de este modelo de consultoría en el que estoy trabajando. También tengo previsto para este segundo semestre formaciones varias entre las que se encuentran volver a Euskadi para seguir hablando sobre liderazgo.

Así pues, lo que parecía que iba a ser un año duro y baldío está siendo, contra todo pronóstico, productivo y muy fértil. De alguna manera parece confirmarse que el desarrollo de una consultoría de proximidad permite maniobrar y situarse, conjuntamente con quien se colabora, más en el lado de las posibilidades que en el del miedo estéril y paralizante… Siempre hay algo por hacer…

Comentaba no hace mucho en la página de una buena colega que, coincidiendo con este cambio maravilloso en la concepción de las organizaciones, y en el verdadero papel que en él jugamos las personas, que nos ha traído este momento actual de crisis, realmente la mayoría de consultores que trabajaban con una pauta aprendida, o con un stock de soluciones prediseñadas, han entrado más o menos lentamente en un proceso de crisis con aroma a debacle del Jurásico.

Yo mismo me he visto abandonando durante los últimos tres años la confianza en contenidos, métodos y técnicas que constituían mi acervo metodológico y conceptual a lo largo de toda mi experiencia como consultor. Aún así, actualmente, me siento mucho más seguro en el desempeño de mi oficio ya que, en este proceso de revisión técnica y conceptual, me ha quedado absolutamente claro que, para hacer frente a las nuevas demandas en materia de consultoría, he de liberarme del lastre de consultoría industrial y de consultolabia de años para aplicar rigurosamente un proceso aparentemente sencillo consistente en escuchar, hacer esquemas, sacar conclusiones, establecer criterios y proponer sistematización y método partiendo de dos aspectos clave: Estar re[d]lacionado, esto es, en oportunidad de escuchar las sirenas y voces que orientan la navegación en el nebuloso mar de incertidumbre actual, y hacer jugar al cliente un papel activo en la solución de sus propios problemas o en la toma de decisiones ante sus propios dilemas.

lunes, 25 de julio de 2011

La duda…


Como si de una bipolaridad profesional se tratara, cada cierto tiempo la impetuosidad y entusiasmo con los que abordo mi trabajo son sustituidos por la preocupación introspectiva que me genera la duda sobre si lo que hago y el cómo lo hago es la mejor manera o la manera correcta de enfocar los proyectos con los que colaboro. Y sumido en la terrible oscuridad de estos pensamientos, me veo a veces como un impostor que usurpa el lugar donde otro colocaría un saber que a veces creo que se me escapa pero que desconozco siquiera que exista… Entonces me dedico a escuchar e indagar buscando confirmar mi hipótesis y al no encontrar modos que por diferentes o mejores la confirmen me resigno a pensar que quizás, solamente quizás, esté moviéndome en los parámetros correctos… aún así siempre me persigue la sombra de la sospecha de que en algún lugar hay alguien que tomaría, donde yo lo hago, una opción profesional distinta, mucho más brillante y efectiva, sujeta a unos criterios más científicos y resultados más sólidos y duraderos.

Y esto me atenaza a veces hasta el punto de oprimirme y paralizarme, traduciéndose tenuemente en un ligero temblor en la voz, en un circunloquio consultolábico o en un revisar lo que estoy diciendo mientras lo digo, vigilando no desenmascarar ante aquellos con los que colaboro esta terrible duda que creo que acabaría con su confianza.

Lejos de ser nuevo, esto es algo que me ha pasado siempre. Dedicándome como me he dedicado a cuestiones donde no necesariamente dos y dos son cuatro y en las que la lógica, la comprensión, tanto holística como de detalle y el ingenio inyectado son determinantes para su solución, siempre ha habido aquel momento en el que he dudado de mi lógica, de la limitación de mi sistema comprensivo y de tirar quizás demasiado de mi ingenio y fantasía a la hora de responder a una demanda de mi entorno profesional. Y esto es, justamente, lo que me somete a soportar cíclicamente la losa de esa terrible duda que se cierne sobre mí, básicamente en aquellos momentos en los que mi actividad decrece, me pierdo en mis pensamientos y tengo la oportunidad de disfrutar de un descanso que a todas luces necesito y no aprovecho.

Recientemente he comentado este aspecto con un par de colegas, por airear el olor rancio de esta sensación, y uno de ellos me sugirió que explorara en mi interior y que buscase aquellos momentos en los que me he encontrado plenamente convencido y seguro de mi actuación para así orientar mi actividad hacia estos aspectos. Pero, estando así, bajo el dominio de la duda, no me encuentro ningún momento libre de ella y, aun habiendo decidido hace años no hablar de lo que no sé, ni aceptar responsabilizarme de nada que no sepa hacer, periódicamente se abre una brecha que libera de mi interior el genio de esa duda que interroga, implacable, sobre ese saber y que me enfrenta a revisar la honestidad de mis actuaciones.


domingo, 26 de diciembre de 2010

Valoración anual del proyecto [cumClavis]

Aunque quedan unos días para que acabe el año, es muy poco probable que ocurra nada que cambie el sentido de la valoración anual de este proyecto que empezó hace tan sólo dos años.

Dos años que se me antojan larguísimos si atiendo a todos los detalles de la transformación que he vivido y me comparo entre el punto de partida y el momento en el que me encuentro actualmente.

Supongo que será difícil no repetirme en algunas manifestaciones que ya he hecho sobre el giro en la forma de abordar los proyectos y la reorientación de mi metodología de trabajo, así como de la revisión de mis criterios y valores profesionales y la influencia que ejercen, no tan sólo en mí sino en mi entorno, todos estos cambios. Pero lo intentaré siendo coherente con el espíritu de esta valoración, no centrándome tanto en el detalle y desplegando una visión global que permita apreciarlo todo en su conjunto.

Este año no ha sido tanto la continuidad del primero como una segunda fase muy diferenciada de un cambio que está derivando en una reinvención de mi mismo sujeta a criterios y valores en los que, como diría San Pedro, quiero edificar mi proyecto profesional y personal.

Así como el año pasado fue un año caracterizado, como todos los inicios, por la excitación por la novedad, el descubrimiento de maneras distintas de hacer y una cierta necesidad de buscar apoyo y de hacer un millón de amigos, este año se caracteriza por la seguridad en cuanto al camino a seguir, el dominio de cierta tecnología que se está incorporando a mi adn y el distinguir entre lo que tiene valor y los cantos de sirenas que se escuchan, sobre todo, en este mundo dospuntocerista donde se puede entrever, por qué no decirlo, bajo una apariencia “abierta” y “social” algunos de los rasgos más ignominiosos y clásicos que arrastramos desde los albores de la humanidad [competitividad, yoismo y fraude...]

A nivel de proyectos, este ha sido un año especial marcado por el súbito estupor en el que cayó el País debido a los recortes presupuestarios y a la amenaza que suponen para el futuro más inmediato. Como quien roza la antena a un caracol, a mediados de año una cantidad de propuestas que tenía en danza se encogieron con un movimiento rápido y retráctil sembrando en mi ánimo la peor de las incertidumbres. No obstante y debido a que siempre he pensado que cualquier situación es relativa y que me falta [#yoconfieso] el lóbulo cerebral para proyectar dramas apocalípticos, me he mantenido lo suficientemente sereno como para ajustar las propuestas a los tiempos y buscar la manera de contribuir a impulsar proyectos que, en su mayoría, responden a verdaderas necesidades por parte de aquellos con quien colaboro.

Al final, el balance es muy parecido al del año pasado ya que he colaborado en 25 proyectos de distinto tamaño, 14 de los cuales han sido de formación y 11 de consultoría. Entre los proyectos de formación destaca principalmente todo aquello relacionado con la gestión por competencias [diseño, desarrollo y evaluación] y, en lo que se refiere a consultoría las actuaciones han girado en torno al acompañamiento directivo global, asesoramiento a la reflexión estratégica, desarrollo de equipos y personas y comunicación interna entre otras.

Por lo que hace al capítulo clientes, aunque este año han aparecido nuevas colaboraciones, lo que quiero destacar es la sensibilidad que han expresado la gran mayoría de ellos por ayudarme a superar los inconvenientes derivados de aprobar proyectos más tarde de lo previsto, modificando los periodos y las condiciones de facturación o fraccionando proyectos para poder iniciarlos lo antes posible. Independientemente de los beneficios que supone este tipo de actuaciones y de la posibilidad de que puedan repetirse en un futuro que se derrite entre los dedos cuando se intenta atrapar, quiero destacar mi satisfacción por estos vínculos establecidos ya que reflejan el contrato tácito de colaboración que tiene la acción de consultoría cuando ésta adquiere el sentido más puramente artesano.

Respecto a las colaboraciones y a mis relaciones en la red, he dado una vuelta de tuerca más y ahora me incorporo a grupos o añado a personas siguiendo criterios menos alegres y más afines con los aspectos más concretos del proyecto [cumClavis]. La verdad es que estoy encantadísimo de haber conocido a ciertas personas con las que auguro colaboraciones muy especiales e interesantes para este año que viene.

Quiero destacar en el apartado anterior el privilegio de contar con el soporte técnico de Magda [pura iniciativa, discreción y gusto por el trabajo bien hecho], la cual me permite llegar más lejos y añadir valor a las colaboraciones …en fin, que como decía en la anterior valoración trimestral: No me puedo quejar!

Muchísimas gracias a tod@s por la parte que os toca y mis mejores deseos para el año que viene.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Aniversario en verde

Cuál ha sido mi sorpresa esta mañana cuando me he encontrado con la agradable y siempre bienvenida visita del reportero más dicharachero del Barrio el cual, atento como siempre, ha cubierto el segundo cumpleaños de este blog.

Kermit: Parece que fue ayer ¿verdad?

CumClavis: Pues no tengo esa sensación. Realmente me parece como si hubiera pasado mucho más tiempo… Estos dos años han sido muy intensos y el blog ha tenido un papel importante en ello. Supongo que me parece increíble que todo quepa en tan poco tiempo…

K: El año pasado, por esas fechas, no decías lo mismo, ¿quizás estamos un poco cansados?

CClv: ¡En absoluto!, más bien todo lo contrario, sólo que en un año tengo la sensación de que este blog ha crecido cinco. Quizás sólo se trate del impacto que la expresión de las ideas tienen en su propio autor…hoy por hoy es uno de los mejores espacios que he encontrado para aprender de mí mismo…

K: ¿Aprender de ti mismo?

CClv: Sí, creo que nuestras opiniones no se generan espontáneamente. Por ejemplo, si te dejo un libro quizás al devolvérmelo me dices que te ha gustado, pero si te pregunto por qué te obligo, como mínimo, a agrupar y dar nombre a sensaciones y a estructurarlo todo sintácticamente hasta crear lo que sería una unidad de conocimiento que ni tú mismo tenías hasta entonces. Muchas veces, por la misma razón, aprendemos de nosotros mismos mientras explicamos alguna cosa. Es lo que tiene, para bien o para mal, convertir lo tácito en explícito.

K: Y… ¿De dónde sacas materiales de los que aprender?

CClv: De mi trabajo fundamentalmente. He comprobado que hay una relación directa entre mi actividad profesional y el despertar de ideas que desarrollar en el blog. En contra de lo que se suele inferir, en mi caso, a más trabajo más escribo. En cambio, me cuesta encontrar temas que desarrollar en periodos de descanso, entonces he de recurrir al ingenio…

K: ¿Y es eso lo que más valoras del blog en este momento?

CClv: Bueno, este es uno de los aspectos que al principio no creí que llegaría a valorar. En cierta manera uno se plantea escribir para compartir con los demás, parece un poco de locos pensar que uno también llega a escribir para descubrirse cosas a sí mismo, pero en mi caso ha llegado a ser así. No obstante, hay otros aspectos que valoro muchísimo de estos dos años de la vida del blog.

K: ¿Como cuáles?

CClv: El blog me ha permitido exponer sinceramente, a aquellos con los que colaboro, mi manera de pensar sobre temas que no suelen salir espontáneamente en el seno de los proyectos. En este sentido, puedo añadir valor al mismo tiempo que fortalezco la relación. Este aspecto también me ha permitido establecer relaciones más o menos intensas con personas a las que no conocía.

K: Vaya que has hecho un millón de amigos…

CClv: Como diría Z. Bauman, cuando te mueves en una red te hallas en una matriz de conexiones y desconexiones aleatorias y de un número infinito de permutaciones. Se van creando en torno a ti diferentes coronas de personas a las que crees conocer de una manera especial porque suelen escribir y que crees que te conocen porque te leen. Pero el subsuelo de la red parece estar lleno de movimientos corredizos que van desplazando a las personas hacia la periferia, llegando algunas a sumergirse de nuevo en el total anonimato. A diferencia de lo que pensaba hace un año, las relaciones que se establecen a partir del blog [y de la web social en general…] son más lábiles de lo que llega a parecer en un primer momento. Aún así he hecho algunas muy buenas amistades y he conocido a personas muy interesantes… Sólo por esto vale la pena…

K: ¿Tendremos Blog [cumClavis] por un año más?

CClv: Hay quienes piensan que los blogs están emprendiendo la curva de la decadencia, tanto por la calidad como por la cantidad de lo que se escribe. Quizás sea eso cierto, no sé… a veces me parece que una cantidad ingente de personas han encontrado lo que realmente necesitan en otros espacios más ligeros y menos costosos de llevar a cabo de lo que supone escribir o comentar un post y que esto ha contribuido de alguna manera a bajar la música y ensombrecer la fiesta de los blogs. En mi caso sucede lo contrario, me gusta escribir y el blog es, de momento, el espacio en el que me encuentro más cómodo. Además, Blog.[cumClavis] está íntimamente vinculado a mi proyecto profesional, del cual es una pieza importante. Un proyecto que refrescante e inesperadamente ha adquirido matices de reinvención personal que me hace muchísima ilusión impulsar. Al menos por mi parte, habrá un año más.

K: ¡Feliz cumpleaños!

CClv: Muchas gracias Kermit por estar ahí… pero antes de despedir esta entrevista, déjame incluir en esta felicitación a aquellas personas que han contribuido, mediante su participación en el blog, a hacerlo posible y darme ánimos para seguir conversando, a tod@s ell@s, muchas gracias!

domingo, 3 de octubre de 2010

Tercera valoración trimestral [julio-septiembre’10]

Pues creía yo que poca cosa tendría que añadir a la pasada valoración, más que nada por estar el verano por medio y entrar todo en esa calma chicha deliciosa, pero no por ello menos idiotizante, en la que suele caer la gran mayoría del personal desde mediados de julio hasta bien entrado septiembre.

Incluso un servidor, pecando contra la propia religión, se ha permitido desconectar totalmente hasta el límite de la más absoluta amnesia respecto a mis sagradas obligaciones que, después de todo y visto lo visto, no deben ser tan sagradas, al menos hasta el punto en que yo pueda darme cuenta, por no haber pasado absolutamente nada a mi alrededor del tipo de los cataclismos por los que suelo sentirme habitualmente amenazado.

Y como por suerte de algún tipo de encantamiento parece como si la tierra hubiera ralentizado al máximo su movimiento rotatorio y, por una vez sin agobios, me hubiera podido dar un garbeo por los intersticios de mi manera de ver las cosas comprobando tranquila y sosegadamente los altos niveles de neuroticismo a los que he sido capaz de llegar en los dos últimos años. Así que, consciente de haberme perdido algo bueno por el camino pero sin ningún tipo de angustia por no saber realmente qué es, me he propuesto afrontar mi futuro inmediato con respiración tranquila y pausada y bajar un poco el tempo sin llegar por ello al adagio, pero sí mantenerme en un paso tranquilo pero vivaz que me permita disfrutar de la presteza en la resolución de mis asuntos sin, por ello, perderme detalle de ese mundo que, diosa! como me encanta! y en el que tan bien me encuentro.

Total, que sigo con mis proyectos trabajando con una calidad de la que me siento bastante satisfecho y esto, como bien sabe quien me conoce, ya es mucho y diferente de lo habitual.

Hay algo que quiero recoger en esta valoración y es que creo que estoy cerrando una transición que empezó hace poco más de un año y medio y que, como he comentado alguna vez, está generando una nueva percepción sobre cuál ha de ser el valor que como consultor he de aportar a aquellos con los que colaboro en el nuevo orden organizativo en el que nos estamos instalando y no me refiero tan sólo a las metodologías que utilizo sino más bien a lo que vendría a ser la finalidad a la que se dirigen.

Si está cambiando nuestra perspectiva sobre todo aquello que tenía que ver con el management y con el desarrollo organizativo, me estoy preguntando de qué manera he de virar en un papel que hasta ahora tenía muy claro. Es evidente que en este tiempo he dejado de lado cierto tipo de proyectos que eran para mí habituales hace dos años y que me estoy acercando a algo totalmente novedoso que, de momento, sólo intuyo y que se deja ver en el tono de algunos de los últimos post.

Pero no todo han sido divagaciones en este trimestre. Sorprendentemente [o no, dado el momento del año] se han activado proyectos que creía totalmente apagados y que me están generando trabajo como para tenerme entretenido lo que queda del año a este tempo de andante al que me he referido.

En resumen, que no me puedo quejar.

miércoles, 30 de junio de 2010

Segunda valoración trimestral [mayo-junio’10]


¿Para qué negarlo?, este trimestre ha tenido sus altos y bajos [quizás mejor decir sus bajos y altos] también para el proyecto cumClavis.

Para mí, todo adquiere unas dimensiones más amplias debido, entre otras cosas, a un efecto óptico en el cual también ha intervenido la poca luz que nos ha regalado este invierno tan largo y caprichoso. Y es que, aunque parezca de coña, se les debería pedir responsabilidades a los islandeses por la nube provocada por el volcán… ¿Que no tienen la culpa? Tampoco la tengo yo cuando he de dar la cara y hacerme cargo de las humedades del piso de abajo ante una tubería que tiene algún poro y se halla en “mi territorio”.

Bromas aparte, los recortes presupuestarios han incidido en la capacidad de riesgo para abordar proyectos de todo tipo por parte de las organizaciones con las que colaboro, creando un estupor que, afortunadamente, no ha llegado al coma, pero que ha incidido en la lentitud en aprobar algunas propuestas técnicas o en la falta de convicción para articular demandas.

Con la llegada del verano parece que se ha disipado un poco esta niebla, filtrando menos la luz y permitiendo ver nuevas oportunidades o formas de abordar proyectos interesantes con los recursos disponibles. Así pues, tengo sobre la mesa proyectos artesanos en materia de comunicación, desarrollo y gestión de la carrera profesional, entre otras cosas más habituales [formaciones varias…].

A remarcar en este trimestre es que se abre claramente la posibilidad de colaborar con otr@s colegas en estos proyectos. Creo que, por fin, voy a disfrutar de los beneficios de estar y de hacer red, ya que estoy en disposición de sumar a mis credenciales las de compañeros de viaje que, hasta hace poco más de un año, desconocía absolutamente y con los que ahora podría constituir un equipo de élite.

En el capítulo metodología, estoy contento porque sigue generando en mí una reflexión sobre el cómo he de abordar los proyectos. El encuentro de #REDCA celebrado en Girona ha sido la guinda que confirma una sospecha que tenía: he de ir abandonando, en mis dinámicas, el modelo “director de orquesta” para transitar hacia el de “demiurgo” mucho más rico, constructivo, comprometedor y generador de conocimiento.

viernes, 2 de abril de 2010

Primera valoración trimestral [enero-marzo’10]

Por lo que parece este año apunta a ser un pelo más tranquilo y sereno que el anterior. Esa tranquilidad no se debe a una falta de ocupación sino a una manera distinta de abordarla, menos ansiosa, más descansada…de alguna manera yendo menos deprisa tengo la sensación de avanzar más. De una manera espontánea y totalmente natural he abierto espacios de tiempo para mí mismo y así poder contemplar y contemplarme, cuidar y cuidarme…

Por lo que respecta al capítulo de proyectos, este trimestre he tenido 16 proyectos activos y sobre la mesa hay una docena de propuestas pendientes de aprobar. He establecido relación con clientes nuevos abriéndose la oportunidad de oficiar en otros escenarios y de diversificar actuaciones. Por otro lado, sigo colaborando con los clientes del año pasado en proyectos más ambiciosos, con una confianza probada y con la posibilidad de experimentar en nuevos modelos. Navego de ceñida, ajustándome cómodamente a los virajes de estos vientos que nos acompañan. En realidad no tengo ningún motivo para quejarme.

A lo largo de este trimestre he tenido la oportunidad de colaborar en el diseño y presentación de una propuesta técnica que, aunque todavía se encuentra en situación de stand by, me ha permitido dibujar en compañía y obtener un producto que, por si mismo, tiene más valor que un libro de texto. Hacía ya tiempo que buscaba la oportunidad de trabajar con otro colega artesano en algún proyecto que me permitiera integrar nuevos principios y profundizar en métodos y técnicas distintas que aporten valor a lo que he hecho siempre.

Reina una calma chicha en lo referente al capítulo tecnológico. No sólo me parece no haber avanzado nada respecto al último informe, sino que además tengo la sensación de tener el asunto un poco desordenado. Supongo que la ausencia de innovación en este sentido resalta la falta de consolidación y orden en lo que creo adquirido. También puede ser tan sólo una sensación, ya me ha pasado otras veces que mi carácter obsesivo me juega malas pasadas en mi percepción de la realidad…

Quiero destacar y dejar constancia en este informe de que, como todos sabéis, este trimestre ha sido el de la puesta de largo de la Declaración de Consultoría Artesana. La potencia de este documento para establecer unas credenciales y unos valores para los que oficiamos en este sector es muy grande. Me siento muy orgulloso de este resultado y de poder sumarme al esfuerzo desinteresado e ilusionado de un grupo de colegas con los que ahora andamos intentando concretar una red [#REDCA].

domingo, 27 de diciembre de 2009

Valoración anual del proyecto [cumClavis]


A unos días de cumplirse un año del proyecto [cumClavis], creo que lo más oportuno es transformar lo que sería la cuarta valoración trimestral en una valoración del periodo. Así pues:

A lo largo de este año he colaborado con una quincena de organizaciones en un total de 23 proyectos. De estos, 13 han sido de formación y el resto de consultoría.

Los temas principales que han marcado este año han sido, para variar, la planificación estratégica, los sistemas de seguimiento y control de gestión y el asesoramiento para el establecimiento y desarrollo de competencias directivas.

Aunque el ritmo ha sido intenso y me ha tenido viajando siempre, no puedo más que sentirme satisfecho de haber llevado a buen puerto todo este trabajo que, además, ha coincido con la elaboración en paralelo del sistema para seguir y controlar mi propia actividad. Lejos de que este sistema esté maduro todavía, lo cierto es que, hoy por hoy, ya me permite respirar tranquila y acompasadamente. He de reconocer que compatibilizar las dos cosas, proyectos y organización, fue duro los primeros meses, pero ha supuesto una serie de aprendizajes directos y colaterales muy, pero que muy interesantes. Aquí, he de reconocer a Magda su valiosísima colaboración, iniciativa y apoyo incondicionales [profesional y emocional], y no puedo más que felicitarme por seguir contando con ellos para este magnífico año que se avecina.

Como comentaba en la valoración anterior, este año he virado sustancialmente en mi forma de hacer las cosas, relativizando ciertas ortodoxias metodológicas e integrando al cliente en una relación de colaboración que ha aumentado sustancialmente el valor de la transacción para ambas partes. Para ello han sido determinantes la inercia que ciertas reflexiones respecto a mi ejercicio anterior ya me impulsaban, así como las relaciones con el sector artesano, un grupo profesional y un concepto que suponen, para mí, un eje de reflexión, de trabajo y una ilusión en el qué y en el cómo hacer.

Por lo que respecta a la tecnología hay, efectivamente, un antes y un después. Tal y como comentaba en la primera valoración trimestral, ya desde el primero momento del año, el salto fue brutal incorporando herramientas sencillas que me han permitido replantearme metodológica y estructuralmente la forma de trabajar, haciéndolo incluso muchísimo más divertido y emocionante. Sumergirme en el dospuntocerismo no ha supuesto tan sólo un avance tecnológico sino que ha impactado frescamente en mi punto de vista respecto a las personas, los grupos humanos y las organizaciones. Este aspecto [como otros muchos más] se lo debo al apoyo constante y desinteresado a lo largo de todo este año de mi ex socio y sin embargo amigo mkl, todo un lujo donde los haya, tratándose como se trata del mejor bloguero del mundo…

Y hablando de blogs, no se me escapa la importancia que ha tenido el blog.[cumClavis] para difundir mi pensamiento y mi trabajo y para conectarme con una comunidad de personas [más o menos colegas] que me han arropado, aupado y han dado a conocer una marca que en principio me planteaba difícil, desde el punto de vista comunicativo, pero que, en tan sólo un año, se ha hecho próxima y familiar. El blog ha sido el principal canal que me ha permitido escuchar y conversar con una comunidad de profesionales, algun@s de los cuales se encuentran ahora mismo en el círculo de mis colegas y amig@s más próximos.

Escribir, además de suponer una presión tan fuerte como llevar al día los proyectos de los que me he responsabilizado, ha sido uno de los mejores ejercicios y al cual debo gran parte del espíritu de toda esta valoración.

Tan sólo me queda desear, a todas las personas con las que he compartido este año, que el próximo sea para ellas al menos tan delicioso como lo ha sido este para mí… aunque, evidentemente, será muchísimo mejor…


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Estoy pensando si seguir con esas valoraciones trimestrales. Me gustaría que no fueran tan concretas como para aburrir con detalles ni tan generales como para que no parezcan clónicas. Su objetivo estriba en orientar a colaboradores y colegas respecto a mi posición en un momento determinado, y a mí particularmente me sirven para sintetizar, sumar y cauterizar periodos y así afrontar más ligero el futuro inmediato, vaya…puro GTD… a ver…

domingo, 1 de noviembre de 2009

Blog.[cumClavis] cumple un año!!

Hoy, este blog cumple un año, quien lo iba a decir…porque a mí me parece menos… pero sí, ya hace un año de Blog.[cumClavis] …

Y entre todas las cosas que podría comentar hay una idea que me viene de manera recurrente y es que, en este año, de una forma increíble, he establecido relación con una serie de personas, para mí antes desconocidas, con las que he intercambiado impresiones y comentarios acerca de los diferentes temas sobre los que he ido escribiendo. Pero, lo que es más increíble todavía, es que algunas de estas personas constituyen actualmente, lo que se diría, mi núcleo fuerte de amig@s y colegas de trabajo. Esto ha sido, sin lugar a dudas, lo más valioso.

Del mismo modo, a través de este blog y en tan solo un año [¡¡¡!!!] he podido incluirme en un espacio de conversaciones donde escuchar me ha ayudado enormemente a virar y a establecerme en este modelo profesional que estoy impulsando actualmente. Un modelo profesional que me ilusiona más que ningún otro y en el que se pueden reconocer deliciosos jirones de esta filosofía dospuntocero que anida en la blogosfera en la que me incluyo.

Podría comentar muchas otras cosas más (y hacer un post de cumpleaños al uso…) como la importancia de este espacio como lienzo donde reflejar y ordenar ideas, impresiones y alguna que otra conclusión…

O su incidencia en difundir [cumClavis], una marca rara, rara, de aquellas que justamente no te aconsejan si quieres que sea fácil para el prójimo y que hoy es, gracias al blog, un término conocido e incluso, para algunos familiar…[¡Hay quien me llama “cumcla”! ¿Podéis creerlo?].

También podría comentar el papel que ha tenido, en el más puro sentido artesano, para llenar aquellos huecos existentes, entre proyecto y proyecto, mediante una conversación que ha establecido una continuidad en la relación con aquellas personas con las que colaboro. Una continuidad basada en el valor añadido que suponen estas reflexiones concebidas en el día a día profesional.

Pero estoy seguro de que, de seguir así y de empezar a dar cifras, al final os aburriría y le daría un tamaño a este post de los que siempre he querido evitar.

Así pues, celebro este cumpleaños y la forma en que me apetece hacerlo es aplaudiendo y agradeciendo vuestra contribución.

¡Salud!

viernes, 2 de octubre de 2009

Tercera valoración trimestral [julio-septiembre’09]


Ese trimestre se ha comportado con carácter propio exhalando un espejismo de brevedad por coincidir con un periodo vacacional comprendido entre el 15 de julio y mediados de septiembre por parte de las personas con las que colaboro.

Lejos de ser negativo, este descenso de actividad “presencial” ha sido para mí muy oportuno ya que llegué francamente agotado del primer semestre. La gestión múltiple de proyectos combinada con una infraestructura todavía deficiente ha supuesto echarle horas en detrimento de unos espacios de ocio absolutamente necesarios. Por otro lado, debido a esta actividad, me puedo permitir plantearme estos tres meses que tengo por delante de una manera más racional…siempre que pueda [¿sepa?] distribuir los proyectos armoniosamente en el calendario.

Y, ya que estoy en ello, por lo que se refiere a tipología de proyectos, al principio han sido los propios de la época: conducir reflexiones semestrales de tipo prospectivo. A finales de trimestre he recibido demandas interesantes relacionadas con la implantación de metodologías de trabajo con un delicioso aroma dospuntocerista. Aquí voy a necesitar algún apoyo…

El capítulo referente a tecnología se ha estabilizado. Quería aprovechar el descenso de actividad para investigar y profundizar en algunas aplicaciones, pero la cola de trabajo acumulado a lo largo del trimestre anterior me ha tenido cautivo redactando informes y propuestas técnicas. Debería encontrar tiempo, pero la locura postestival y la ansiedad prenavideña están amenazando la racionalidad de mi agenda.

En cuanto a la metodología de trabajo, tengo la sensación de estar acabando de virar y encontrarme en la dirección marcada hace años. Estoy abriendo más espacios de relación/acompañamiento con las personas con las que colaboro a lo largo de los proyectos. La conversación continuada me está permitiendo integrar al cliente a lo largo de todo el proceso de consultoría creando relaciones más estrechas, basadas en la asunción de riesgo por ambas partes y en la confianza necesaria para llevarlas a cabo. Realmente es un momento muy estimulante y gratificante a la vez que me he sorprendido a mi mismo reflexionando sobre valores fundamentales que creía olvidados o pertenecientes a otras épocas… ya lejanas.

Y… nada más de momento, sumergido ya en este cuarto y último trimestre del año. ¡Y eso que sólo acaba de empezar!

martes, 18 de agosto de 2009

Dos años de colaboración con La Garrotxa

Desde pequeño, mi vida itinerante ha comportado en mí un cierto desarraigo, una deslocalización que me ha situado siempre como alguien de paso incluso en el mismo entorno del cual provengo.

Pocos lugares han impactado en mí de manera tan directa y en tan poco tiempo como lo ha hecho La Garrotxa, una tierra que me ha evocado el dulce aroma de mi propia raíz y que me ha sugerido aquellas pistas emocionales para conocer mi propia identidad, mis fundamentos y la vinculación a un País que reconozco como el mío y desde el cual puedo proyectar una atención precisa y abierta al resto del mundo.

El nombre de Garrotxa (en lengua catalana: tierra áspera, rota, de difícil caminar) le viene dado por la peculiaridad orográfica determinada por su origen volcánico. Un origen que ha dotado a esta tierra de una exuberancia y fuerza telúrica tal que uno no puede dejar de sentirse confortablemente acogido por el manto de la Diosa. Es, sin lugar a dudas, una tierra de hadas en la que has de mirar donde pones el pie no sea que vayas a pisar a un elfo, que de existir…tened por seguro que es allí.

Mi conexión con La Garrotxa es compleja, empezó como escenario de descanso y, de manera casual, al poco tiempo, inicié una colaboración con su Consell Comarcal y su Consorci d’Acció Social en temas vinculados al desarrollo de los cuadros directivos, acción a la que se sumó Turisme Garrotxa. La coherencia con los valores que se estaban trabajando despertó paulatinamente diferentes proyectos vinculados a su modelo de gestión y a su desarrollo estratégico. En eso estamos todavía, instalados en un beta permanente…

Improvisando un balance del trabajo realizado hasta ahora, concluyo que estoy satisfecho, pero aún lo estoy más de lo que he aprendido. No me cabe la menor duda que trabajar con estas organizaciones ha influido mucho en las decisiones que he tomado sobre el modelo profesional a seguir. Desde los modelos de liderazgo y la gestión del riesgo hasta la calidad en la relación interpersonal, el contacto con estos equipos y las personas que los conforman me han reafirmado aspectos valiosos en los cuales estaba empezando a dejar de creer.

Mucho se valora y, desde mi punto de vista, demasiado a la ligera, el carácter de la gente en función de dudosos indicadores vinculados a una también dudosa concepción del concepto de progreso…pero yo cada vez estoy más firmemente convencido de que las personas son como la tierra que habitan y que, por ende, ésta dice mucho de con quién te relacionas. En este sentido, La Garrotxa, históricamente escenario de diversos conflictos políticos, tierra de emprendedores y musa de su propia escuela de arte, ha logrado mantener un difícil equilibrio en los tiempos que vivimos y actualmente es, para mí, uno de los referentes de cómo quiero que sea el mundo en el que habito.

En Pep [un compañero y un amigo] me enseñó algo que presuntamente ya sabía brindándome, un día que pedaleábamos entre volcanes, la oportunidad de poner en práctica el consabido verso del poeta: “se hace camino al andar”:

- Vamos por este sendero [señalando un muro de espesa vegetación]
- ¿Qué sendero? Aquí no hay ningún sendero…!
- Pero si no pasamos no lo habrá…alguien ha de empezar…
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En la foto de arriba el volcán de Santa Margarida (municipio de Santa Pau), de 682m de altitud. Entró en erupción hace 11.000 años. En medio de su cráter [aquí oculta por un mágico velo de niebla] se halla una iglesia románica con el mismo nombre.

La fotografía de abajo corresponde a una jornada de reflexión estratégica con la junta directiva de Turisme Garrotxa. El escenario es Can Patorra una casa de turismo rural regentada por David Muñoz [el primero por la izquierda] y su esposa, un verdadero ejemplo de emprendeduría y de armonización de los propios valores con la manera de vivir.

miércoles, 24 de junio de 2009

Segunda valoración trimestral [abril-junio’09]


La valoración sobre [cumClavis] para este segundo trimestre es la siguiente:

Por lo que respecta a proyectos, éstos han continuado despertándose manteniéndome en una sobreactividad que no me ha dejado descansar ni un momento pero que me ha permitido vincularme a iniciativas francamente interesantes con un abanico de organizaciones con las que estoy llegando a establecer una verdadera colaboración profesional, en el sentido artesano de la palabra.

En cuanto a la tipología habré invertido un 80% de dedicación en proyectos relacionados con el desarrollo de competencias directivas a través de
asesoramientos personalizados y el resto, a acciones relacionadas con el seguimiento y control de la gestión [lógico si tengo en cuenta que el año pasado me lo pasé metido hasta las cejas en acciones relacionadas con la planificación y el diseño de estrategias de actuación].

El capítulo referente a la tecnología sigue en crescendo. El contacto con el sector artesano sigue siendo una fuente inagotable de innovación que me aporta, no solo una mayor optimización del tiempo, sino mejores resultados tanto a nivel de productividad como formalmente. Voy superponiendo a cada etapa que comienzo otra nueva, siendo el efecto del conjunto, un estallido increíblemente estimulante de posibilidades. A veces me siento como una neurona en eufórica migración hacia el neocortex. En resumen: mentalmente, he rejuvenecido o, según se prefiera, madurado de la forma en que se ha de hacer.

La metodología de trabajo también se ha visto por fin arrastrada en esta transformación. El avance tecnológico tiene mucho que ver ya que me permite incorporar herramientas que implican, por sí solas, reconsiderar ciertos puntos de vista y, lo mejor de todo, aportar valor añadido. La perspectiva dospuntocerista me ha permitido revisar gran parte del know-how, desde el diseño y propuesta de proyectos hasta la concreción de resultados pasando por los mecanismos de relación durante y después de la colaboración. Francamente me siento satisfecho con esta línea de trabajo aunque todavía queda mucho por hacer…

…pero, en mi entorno, florecen las oportunidades ya que respecto a la transferencia de conocimiento se han fortalecido y aumentado mis relaciones con el colectivo al que me refería en el primer informe trimestral. Como ya he comentado en otro post, la Primera Cumbre de Consultoría Pretendidamente Artesana celebrada en Segovia ha sido determinante para empezar a trabajar en la línea de unificar los criterios y principios básicos de un modelo de actuación que es y se ha de percibir como diferencial con respecto a otros. También para integrarme en una comunidad que permitirá añadir valor a las intervenciones, transfiriendo conocimientos, compartiendo metodologías, colaborando con otr@s profesionales e integrando al cliente. A lo largo de las dos jornadas tuve oportunidad de reflexionar y cimentar algunas ideas arropado por el discurso del brillante conjunto de profesionales con los que tuve el lujo de compartir. Ahora, mi ideal es poder trabajar con ell@s en proyectos concretos, construir, aprender y divertirnos. Con alguno ya hemos empezado…

En resumen, [cumClavis] por el momento, goza de una salud excelente.

¡¡Gracias por la parte que os toca a tod@s!!

sábado, 28 de marzo de 2009

Primera valoración trimestral [enero-marzo’09]


A tres meses de mi
inflexión profesional, la valoración que hago de este período es la siguiente:

Respecto a los proyectos realmente, éstos, no me faltan... más bien todo lo contrario. Todavía he de darle vueltas a los criterios y a los mecanismos para decidir sobre qué asumir responsabilidades y sobre qué no, sin dejar al cliente sin una respuesta que le sea válida y no perjudicar la relación.

Supongo que sobre mí todavía pesa la ambición cinegética de dar respuesta a todo y la losa judeo-cristiana de almacenar grano...vaya, un tema de gestión del riesgo sobre el que he de decidir si pretendo cocinar platos artesanos, elaborados a conciencia, con dedicación y mimo...estoy en ello y me ilusiona el reto.

El capítulo referente a la tecnología es uno de los más importantes. El salto tecnológico en estos tres meses es muy superior al logrado en muchos años. De hecho los cambios se apreciaron desde el primer contacto con el sector artesano (ahora hace un poco más de un año...). La combinación entre la gran actividad tecnológica de este sector, junto con la búsqueda manifiesta de su sencillez y utilidad han sido los determinantes principales de este avance...habida cuenta del brutal efecto que, sobre mi capacidad de aprendizaje, ha supuesto la atención próxima que he recibido a distancia. Es curioso, pero uno se plantea realmente el significado del concepto “estar cerca”.

Es demasiado pronto para apreciar cambios en la metodología de trabajo. El primer punto al que me refería, el de proyectos, incide de manera muy agresiva en este apartado y las tímidas variaciones que he introducido se deben básicamente al incipiente cambio tecnológico. Aquí todavía queda por hacer...

De todas formas, respecto a la transferencia de conocimiento, estoy totalmente expuesto y participo activamente en la transmisión de experiencias, metodología y recursos de trabajo con un colectivo de profesionales exigente y generoso. Hoy por hoy tengo la gran suerte de disponer de una comunidad dospuntocerista que, paradójicamente, dista mucho de ser fría y en la que se aprecia vívidamente la potencialidad de un compromiso emocional intenso. En apenas tres meses he conocido lo que significa pasar de estar sólo en un equipo a estar tremendamente acompañado en la soledad, tal cual!

En resumen, hoy por hoy, estoy totalmente convencido de que, si aparece un mamut en mi horizonte, tengo capacidad para articular, rápidamente, una de las mejores partidas de caza, repartirnos la pieza y separarnos alegremente hasta la próxima. Todo un lujo artesano.

Gracias por la parte que os toca!!