La demanda concreta para la formación de un equipo directivo me ha dado la oportunidad de revisar y reestructurar los objetivos y la organización de los contenidos con los que suelo abordar esta materia.
Esta reestructuración me permite afinar en el papel que han de tener directivos y mandos públicos a partir de aquellas variables que caracterizan el momento actual y que se desprenden de la misma realidad que observo en estos directivos en los proyectos en los que colaboro, de las necesidades que expresan sus equipos y personas y del cambio de cultura que se desea y que ya se está impulsando en muchas organizaciones públicas.
Supeditar el desarrollo de las capacidades directivas a la formación en técnicas, teorías y métodos es del todo insuficiente si no va acompañado de un ejercicio paralelo en el que se invite al participante a reflexionar y revisar aquellos aspectos que determinarán la utilización que se haga de estas herramientas, ya que, como he comentado en otras ocasiones, los resultados en la aplicación de todo tipo de metodologías vienen determinados por el propósito que se persigue y, sobre todo, por variables relacionadas con la persona que se formula este propósito.
Así pues, la finalidad de esta acción no es tanto la de revisar los cambios y novedades en el modelo actual de dirección en las administraciones públicas como de que este análisis sirva para:
- Reflexionar y unificar criterios sobre el modelo de dirección y mando que es necesario y se quiere impulsar en la organización.
- Estimular el autoanálisis para que cada uno pueda averiguar y decidir el cambio personal que está dispuesta o dispuesto a llevar a cabo en función de las posibilidades que se vayan abriendo y de las conclusiones a las que se vayan llegando.
La acción se aleja de la concepción holística y gastada de conceptos como Liderazgo o Motivación y evita caer en el socorrido abordaje por competencias para estructurarse en torno a la pregunta: ¿cuál es el valor que ha de aportar el directivo a la organización?
A partir de aquí he identificado cinco ámbitos clave de aportación de valor:
> Transformación: Posibilitar y generar ilusión hacia el cambio, trazar una dirección y establecer mecanismos que permitan que las herramientas de gestión adquieran el carácter orgánico que las haga crecer y madurar junto a la organización y a las personas a las que sirven.
> Responsabilidad: El ejercicio del control y la importancia de quien lo lleva a cabo sobre el impacto que tiene en la responsabilidad con que las personas asumen sus actuaciones.
> Innovación: Facilitar mecanismos para revisar las propias actuaciones en función de la comprensión de las necesidades de a quienes se dirigen, potenciar la iniciativa de las personas e impulsar el intraemprendizaje en el equipo.
> Compromiso: La importancia, los determinantes y la relación de la conexión emocional con el devenir de la organización, del equipo o del propio ámbito personal de actividad así como con el grado de implicación y tolerancia a la frustración.
> Gestión del conocimiento: Detectar el conocimiento de las personas y establecer escenarios para transferirlo y ponerlo en valor para el resto de la organización.
Cada una de estas temáticas es analizada tanto desde su vertiente ESTRATÉGICA [de proyección organizativa externa] como INTRATÉGICA [recorrido organizativo interno] y ha de acabar concretándose en una serie de conclusiones, comportamientos o compromisos que orienten la actuación de l@s participantes en sus propias organizaciones.
El formato de estas actuaciones es variable. En el Consorci d’Acció Social de la Garrotxa y en la Diputación de Lleida se desgrana a lo largo de 5 meses en sesiones de 3 horas de duración, una para cada ámbito temático. Esto permite aislar y singularizar el tema y compatibilizar la acción con las cargas de trabajo de estos colectivos. En el Cabildo de Lanzarote se concentrarán a lo largo de dos jornadas que esta institución organiza a mediados de mayo para sus directivos y los de aquellos organismos que están relacionados.









